martes, 30 de octubre de 2012
The Walking Dead S03 empieza fuerte
Este año, como no me veo manteniendo la regularidad que se merece, no voy a escribir el artículo semanal de The Walking Dead pero sí me gustaría comentar el gran arranque de temporada. De momento, han estrenado tres episodios y todos ellos han sido interesantes. El primero de todos empezó con una larga secuencia sin diálogo que, personalmente, me encantó.
En esta tercera temporada, Rick y los demás han llegado a una localización clave en los cómics y es de esperar que pasen toda la temporada, quizá más, en la famosa cárcel que pudimos atisbar al final de la segunda temporada. Los guionistas han tomado la buena decisión de hacer pasar unos meses entre temporadas, de manera que vemos cierta evolución en el grupo de supervivientes. Rick es mucho más "dictatorial", su mujer está mejorando su actitud, Daryl sigue integrándose poco a poco... Ninguna queja por ese flanco.
Tras breves vistazos en los dos primeros episodios, Andrea y Michonne consiguen el protagonismo que merecían en el tercer episodio en el que también aparecen un par de personajes nuevos, muy bien escritos e interpretados. Por desgracia, tengo una espinita clavada con Michonne. En los cómics es uno de los personajes más interesantes pero en la serie, al menos de momento, resulta un poco plano. Quizá es porque la actriz no tiene mucho material con el que trabajar, habrá que esperar y ver.
En general, podemos estar contentos con The Walking Dead. a mi entender, están manteniendo un estándar de calidad bastante elevado, los episodios son entretenidos y las audiencias acompañan lo suficiente para que la fe en la continuidad de esta serie esté justificada. Long live to zombies!
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lunes, 29 de octubre de 2012
Catch. 44 o cómo ser Tarantino
Catch. 44 es un thriller protagonizado por Malin Akerman, Bruce Willis y Forest Whitaker en el que un grupo de chicas asaltan una cafetería abandonada para cazar al competidor del mafioso que las ha contratado aunque casi nada es lo que parece.
Aaron Harvey, relativamente desconocido en Hollywood es el director y guionista en lo que probablemente supone su trabajo más comercial hasta la fecha. En Catch. 44, el estilo elegidome recuerda poderosamente a el Tarantino de Reservoir Dogs o Pulp Fiction pero con más moderación en los diálogos y buscando una fotografía más artística.
El resultado final es una película entretenida sin más, un thriller no lineal con un par de personajes excéntricos y una trama bien trenzada. Hay algunas buenas ideas que no acaban de explotar pero el conjunto es bastante sólido
miércoles, 24 de octubre de 2012
Dishonored o el rol camuflado
Dishonored te pone en la piel del guardaespaldas de la emperatriz durante unos breves minutos hasta que una conspiración te convierte en un vengativo guerrero sobrenatural con varios objetivos y muchas maneras distintas de acometerlos. Ese catálogo de opciones es probablemente la pieza clave del juego pues tú decides si quieres ser sutil y sigiloso o violento y frontal; decides si quieres matar o si prefieres pasar desapercibido como un fantasma, usar las callejuelas, las alcantarillas, los canales o los tejados. Todas esas posibilidades otorgan a un juego que habría que calificar como juego de acción en primera persona, esos matices de rol que tantos jugadores saben apreciar.
Otro de los elementos fundamentales en el éxito de este juego apadrinado por Bethesda, es la ambientación y localización de la historia. Arkane Studios, los creadores, han inventado un nuevo mundo y, sobretodo, una ciudad imaginaria llamada Dunwall que evoca al mejor steampunk. Dunwall ha sido diseñada y construida con mucho mimo y atención al detalle; no sólo es una ciudad orgánica y verosímil en sus formas y colores (explorarla usando el poder de teleportación Blink es una gozada), sino que hay docenas y docenas de libros, notas de audio y conversaciones que amplían los ya anchos horizontes del juego y que insuflan vida a un escenario mucho más vital que lo que estamos acostumbrados a encontrarnos hoy en día en nuestro PC.
Además de estas dos grandes características: opciones y ambientación, Dishonored consigue un alto nivel en el resto de elementos que dan forma a un juego: el engine gráfico es resultón y consigue generar a unos personajes interesantes y característicos, el movimiento del protagonista es fluido y liberador, el audio excelente y el guión más que adecuado.
Los que no son jugones no empezarán hoy, los que sí lo sean tienen que probar Dishonored.
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lunes, 22 de octubre de 2012
Aro Tolbukhin: en la mente del asesino o extraña ficción documental
Aro Tolbukhin pertenece a ese peculiar género que es el falso documental. He puesto "extraña" en el título porque incluso dentro del campo falso documental, los directores y guionistas Agustí Villaronga, Lydia Zimmermann y Isaac P. Racine toman una serie de decisiones que complican mucho la definición y categorización de esta película. Como ya adelanta el título del film, este falso documental pretende abrir las puertas de la mente de un perturbado asesino acusado de quemar vivas a 7 personas y que posteriormente confiesa el asesinato de 17 mujeres más.
Aro Tolbukhin está compuesta por imágenes de archivo reales o muy bien falsificadas (indígenas viviendo en las junglas de Guatemala, la guerra y las guerrillas...), imágenes de archivo falsas en las que aparecen los protagonistas de la historia (el propio Aro y una monja con la que establece cierta cercanía), unas entrevistas a estos mismos protagonistas y una amplia cantidad de recreaciones. Estas recreaciones resultan confusas pues, al contrario de lo que suele suceder en la gran mayoría de documentales falsos y verdaderos, construyen escenas muy cinematográficas e íntimas, poco objetivas. De hecho, más que recreaciones parece que en Aro Tolbukhin se mezcle el falso documental de una historia concreta con una adaptación para ficción de esa misma historia.
Cosas raras aparte, la realización de Aro Tolbukhin es sutil y muy eficaz. Los actores pasan por los personajes reales que representan y hay ciertas secuencias de gran poderío emocional. A pesar de estos logros, el regusto final que se me quedó tras ver la película se basa principalmente en esa extraña complejidad que avanza sin rumbo exacto.
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viernes, 19 de octubre de 2012
Insomnia: el thriller y la culpa
Insomnia es el título original de una película noruega de 1997 así como lo es de su remake yanqui en 2002. La película que vi ayer es el remake, dirigido por el aclamado Nolan tras la fantástica Memento y protagonizada por Al Pacino, Robin Williams y Hillary Swank. Como Twin Peaks, Insomnia empieza con el asesinato de una joven en un lugar remoto, en este caso es Alaska. Huyendo de ciertos problemas con Asuntos Internos, dos detectives de Los Angeles llegan al lugar para echar una mano a los policías locales del lugar. Todo el asunto se complica cuando, perdido en la niebla, uno de los detectives dispara al otro y decide encubrir el accidente.
Aunque Insomnia no es uno de esos thrillers sorprendentes y originales con giros impredecibles, se trata de un película realizada con mucho mimo, cuidado por los detalles y una factura general de muy alto nivel. No se trata de dar brincos en el sofá sino de contemplar la gran dirección de Nolan y las interpretaciones sosegadas de Pacino haciendo de astuto policía torturado (un papel que le hemos visto hacer cientos de veces y que siempre clava) y Williams haciendo de astuto escritor desequilibrado (Robin Williamas hace muy bien de loco). Swank tiene un papel bastante reducido en comparación y con mucha menos chicha que los otros dos. Por su parte, Cristopher Nolan consigue que las dos horas de película pasen con fluidez, mezclando imágenes subjetivas y oníricas para meternos en el pellejo de los personajes y sembrando toda la información con sutileza y claridad. Insomnia es el tercer film de Nolan y fue el primero que dirigió para la Warner Bros. Es una suerte que el gran talento que demostró en sus primeras y más humildes producciones no se haya diluido al sumergirse de lleno en las turbias aguas de la gran industria hollywoodiense. Se conoce que el próximo proyecto de Nolan es Man of Steel, la próxima película de Superman, dirigida por Zack Snyder, donde Nolan ha hecho las veces de productor y guía espiritual. Si Marvel ha hecho bien en poner su universo cinemático en las manos de Joss Whedon, DC no se ha equivocado eligiendo a Nolan para que lleve las riendas del suyo.
jueves, 18 de octubre de 2012
666 Park Avenue o entre el cielo y el suelo
666 Park Avenue es la nueva serie del gran Terry O'Quinn, más conocido como John Locke por losties de aquí y allá, para la ABC. Los protagonistas de esta serie son una pareja joven que consiguen un trabajo como encargados de mantenimiento de un gran y lujoso edificio de apartamentos. El giro sobrenatural es que el edificio parece estar poseído y su dueño, Terry himself, se dedica a tramar tentadores pactos como si fuese un demonio clásico.
Una vez más, lamento que el formato escogido por esta serie sea el de los episodios de tramas autoconclusivas más el obligado arco mitológico de temporada. Siguiendo con las tendencias contagiosas, las tramas episódicas son las menos interesantes de todas y corren el riesgo de hacerse inverosímiles pues sus protagonistas, hasta el momento, han sido siempre habitantes del dichoso edificio, el Drake. En cambio, el misterio central de la serie tiene mucho potencial y amplia capacidad para crecer con conflictos místicos entre las fuerzas del bien y del mal.
Para mí, el atractivo principal de esta serie, además de explorar los aspectos mitológicos del Drake, es disfrutar de la interpretación de Terry O'Quinn del diabólico y sibilino dueño del edificio. Este calvo sexagenario tiene la capacidad de imprimir un punto humanitario al personaje incluso cuando se dedica a condenar almas. Por otro lado, no hay otro capaz de dibujar esa sonrisa tan rematadamente amenazadora y arrebatadora. El otro personaje que llama la atención es la mujer de diablo, interpretada por Vanessa Williams, que parece que apoya y sigue el juego de su marido pero que esconde sus propios secretos. El resto de personajes, incluidos los dos protagonistas, son bastante más planos aunque la verdad es que no han tenido mucho material para brillar.
666 Park Avenue es otra serie de misterio con tintes sobrenaturales que pretende atrapar a las grandes audiencias igual que Terry O'Quinn hace con los habitantes del Drake. El tiempo dirá si lo consigue.
Una vez más, lamento que el formato escogido por esta serie sea el de los episodios de tramas autoconclusivas más el obligado arco mitológico de temporada. Siguiendo con las tendencias contagiosas, las tramas episódicas son las menos interesantes de todas y corren el riesgo de hacerse inverosímiles pues sus protagonistas, hasta el momento, han sido siempre habitantes del dichoso edificio, el Drake. En cambio, el misterio central de la serie tiene mucho potencial y amplia capacidad para crecer con conflictos místicos entre las fuerzas del bien y del mal.
Para mí, el atractivo principal de esta serie, además de explorar los aspectos mitológicos del Drake, es disfrutar de la interpretación de Terry O'Quinn del diabólico y sibilino dueño del edificio. Este calvo sexagenario tiene la capacidad de imprimir un punto humanitario al personaje incluso cuando se dedica a condenar almas. Por otro lado, no hay otro capaz de dibujar esa sonrisa tan rematadamente amenazadora y arrebatadora. El otro personaje que llama la atención es la mujer de diablo, interpretada por Vanessa Williams, que parece que apoya y sigue el juego de su marido pero que esconde sus propios secretos. El resto de personajes, incluidos los dos protagonistas, son bastante más planos aunque la verdad es que no han tenido mucho material para brillar.
666 Park Avenue es otra serie de misterio con tintes sobrenaturales que pretende atrapar a las grandes audiencias igual que Terry O'Quinn hace con los habitantes del Drake. El tiempo dirá si lo consigue.
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lunes, 15 de octubre de 2012
The Sunday Sitges Marathon Movies
Al igual que el año pasado sobre estas fechas, ya ha acabado el Festival de Cine Fantástico de Sitges. Algún día, cuando me salgan los dólares de las orejas, podré disfrutar de este festival, que parece hecho a mi medida, como Dios manda, atendiendo a presentaciones y estrenos. Hasta entonces, creo que tendré que limitarme a las maratonianas sesiones del último domingo del festival. En esta ocasión sólo pude ver tres películas por problemas internos, dolorosos retortijones, pero considero que fue una sesión bastante aprovechada aunque quizá no tanto como la del año pasado.
La primera película que vi, tercera de la maratón, se titula Maniac, remake del clásico y violento slasher de William Lustig. Maniac cuenta la historia de un asesino en serie profundamente perturbado interpretado por Elijah Wood. El director es Franck Khalfoun y los guionistas y padrinos son Alexandre Aja y Gregory Levasseur. Sinceramente, no soy muy fan del género pero esta Maniac tiene una peculiaridad que la hace un poco más interesante: casi todo el metraje del film se compone de plano subjetivos. Khalfoun utiliza unos recursos muy bien planificados para situarnos en la mente del homicida con muy buenos resultados. También es cierto que ese tipo de cámara puede ser un poco mareante pero el experimento formal y algunas ideas argumentales y visuales de la película hacen de Maniac una película recomendable incluso para aquellos que no frecuentan los slashers, el terror ni el gore.
El segundo film fue Grabbers, una película de monstruos con amplias dosis de comedia realizada en Irlanda. El monstruo es un extraterrestre compuesto principalmente de tentáculos, el escenario una solitaria y desconectada isla frente la costa irlandesa y los protagonistas una pareja de policías municipales. De las tres películas de la jornada, ésta fue la más normal y directa. Grabbers es una película de entretenimiento bien realizada y con puntillas de guión muy divertidas y muy bien escritas. Para que os hagáis una idea, uno de ganchos de la película es que el monstruo no tolera el alcohol en la sangre de sus víctimas y a mitad película, los habitantes de la isla organizan un fiesta con barra libre en el único bar que hay; lo que siguen son una docena de abuelos borrachos, cura incluido.
John Dies At The End es la última película de Don Coscarelli y fue la última de la maratón. Por trailers y demás, mis expectativas estaban bastante altas y la sensación final que me dejó el film fue dulce y amarga a la vez. La mejor versión del argumento que puedo dar sería algo así: David y John, viejos amigos, descubren una nueva droga que le permite ver e interactuar con una nueva dimensión que pretende invadir nuestro mundo y que sólo ellos pueden combatir. Esta breve frase se queda corta lo mires como lo mires pues John Dies At The End es una locura de principio a fin. Algunos de los despropósitos que articulan la trama resultan realmente divertidos, originales e inesperados (la transformación de un pomo de puerta en un pene para evitar que los protagonistas escapen es brillante) pero el conjunto final es demasiado caótico y psicotrópico.
La primera película que vi, tercera de la maratón, se titula Maniac, remake del clásico y violento slasher de William Lustig. Maniac cuenta la historia de un asesino en serie profundamente perturbado interpretado por Elijah Wood. El director es Franck Khalfoun y los guionistas y padrinos son Alexandre Aja y Gregory Levasseur. Sinceramente, no soy muy fan del género pero esta Maniac tiene una peculiaridad que la hace un poco más interesante: casi todo el metraje del film se compone de plano subjetivos. Khalfoun utiliza unos recursos muy bien planificados para situarnos en la mente del homicida con muy buenos resultados. También es cierto que ese tipo de cámara puede ser un poco mareante pero el experimento formal y algunas ideas argumentales y visuales de la película hacen de Maniac una película recomendable incluso para aquellos que no frecuentan los slashers, el terror ni el gore.
El segundo film fue Grabbers, una película de monstruos con amplias dosis de comedia realizada en Irlanda. El monstruo es un extraterrestre compuesto principalmente de tentáculos, el escenario una solitaria y desconectada isla frente la costa irlandesa y los protagonistas una pareja de policías municipales. De las tres películas de la jornada, ésta fue la más normal y directa. Grabbers es una película de entretenimiento bien realizada y con puntillas de guión muy divertidas y muy bien escritas. Para que os hagáis una idea, uno de ganchos de la película es que el monstruo no tolera el alcohol en la sangre de sus víctimas y a mitad película, los habitantes de la isla organizan un fiesta con barra libre en el único bar que hay; lo que siguen son una docena de abuelos borrachos, cura incluido.
John Dies At The End es la última película de Don Coscarelli y fue la última de la maratón. Por trailers y demás, mis expectativas estaban bastante altas y la sensación final que me dejó el film fue dulce y amarga a la vez. La mejor versión del argumento que puedo dar sería algo así: David y John, viejos amigos, descubren una nueva droga que le permite ver e interactuar con una nueva dimensión que pretende invadir nuestro mundo y que sólo ellos pueden combatir. Esta breve frase se queda corta lo mires como lo mires pues John Dies At The End es una locura de principio a fin. Algunos de los despropósitos que articulan la trama resultan realmente divertidos, originales e inesperados (la transformación de un pomo de puerta en un pene para evitar que los protagonistas escapen es brillante) pero el conjunto final es demasiado caótico y psicotrópico.
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