Ayer acabé de leer la serie de Transmetropolitan y, como ya comenté por aquí, se trata de una serie muy interesante. Los dos o tres últimos volúmenes son especialmente atractivos por lo actual de su argumento. Tras haber pasado su mirada por varias áreas de la sociedad humana, Warren Ellis se centra en la figura del Presidente de los USA. En este futuro descalabrado, el Presidente es un personaje vil y asqueroso cómo pocos pero sus actividades como presidente no lo sitúan tan lejos de otros presidentes por todo el mundo, y concretamente del nuestro, el Sr. Rajoy.
Spider Jerusalem tomo como cruzada personal, destruir la presidencia y echar al presidente corrupto del gobierno. Su arma es, por supuesto, el periodismo gonzo. A través del periodismo, Spider hace en realidad de policía de los poderosos; se dedica a reunir pruebas y a exponerlas en periódicos o páginas web. La avalancha de información contrastada hace que la gente se alce contra el poder que les oprime y exprime.
En nuestro mundo y país, la esperanza de que la prensa: dividida, corporativizada y amiguista sea el catalizador del cambio que tantísima gente está deseando resulta una esperanza subatómica. Entonces, ¿qué queda? ¿Qué elemento podría iniciar el desahucio de los corruptos, avariciosos y mentirosos filibusteros que ostentan el poder hoy en día? ¿Qué tiene que suceder para que empecemos a educar a nuestros descendientes para que sean mejores que nosotros? Yo no lo sé pero me gustaría descubrirlo algún día.
Entretanto, os recomiendo leer Transmetropolitan y deseo que vosotros también lo recomendéis a otros. Nunca se sabe...
jueves, 4 de octubre de 2012
miércoles, 3 de octubre de 2012
La Chispa de la Vida o exageraciones de una sociedad enferma
Álex de la Iglesia es uno de mis directores españoles favoritos gracias a películas como Acción Mutante, El Día de la Bestia y 800 Balas. La Chispa de la Vida, protagonizada por José Mota y Salma Hayek, es la última película que ha dirigido aunque ya está con las manos en otra masa. El rasgo por el que más aprecio a este horondo y genial cineasta es su dedicación a hacer sus propias películas. Cierto es que de vez en cuando le ha dado por probar cosas distintas, como hizo en los Crímenes de Oxford, pero aparentemente siempre sigue el camino que dictan sus pies; igual que Wes Anderson, por cierto.
La Chispa de la Vida cuenta la historia de un publicista en paro que en su día disfrutó de los laureles del éxito gracias a la campaña de Coca-Cola homónima pero que hoy en día vive al borde de la quiebra y la desesperación. Cuando su último intento de conseguir trabajo sale mal, Roberto visita el hotel donde pasó la luna de miel con su esposa, Luisa. Por desgracia el hotel ya no existe pues han encontrado las ruinas de un anfiteatro romano y Roberto tiene la mala suerte de caer y clavarse un hierro en la cabeza. Pronto, una marabunta de prensa, médicos, bomberos, políticos y curiosos se reúne alrededor de Roberto, que no puede ser trasladado al hospital por la gravedad de la herida.
De la Iglesia utiliza el recurso de la exageración mostrar varias facetas de ésta decadente sociedad nuestra, donde el morbo, la fama y el egoísmo encuentran el caldo de cultivo perfecto para crecer sin límite ni control. Técnicamente, la película es más que correcta y tiene un buen guión. Como muchas otras películas de De la Iglesia, no es una comedia al uso aunque está plagada de momentos cómicos, negros como el azabache la mayoría de ellos. Para mí, la mayor sorpresa del film es la interpretación de José Mota, con el que disfruto bastante en sus gags y sketches pero que en esta película cumple con nota en en otros aspectos más dramáticos y sutiles.
A pesar de todos los puntos positivos, a La Chispa de la Vida le falta esa pizca de genialidad y brillantez que tienen otras de sus películas y que tan difícil es de definir o encontrar. Esta película no es otra obra maestra que añadir a la filmografía de nuestro querido director vasco pero sin duda se trata de una buena e interesante película que española que deja en ridículo a muchas de las películas yanquis con las que nos bombardean semana tras semana.
La Chispa de la Vida cuenta la historia de un publicista en paro que en su día disfrutó de los laureles del éxito gracias a la campaña de Coca-Cola homónima pero que hoy en día vive al borde de la quiebra y la desesperación. Cuando su último intento de conseguir trabajo sale mal, Roberto visita el hotel donde pasó la luna de miel con su esposa, Luisa. Por desgracia el hotel ya no existe pues han encontrado las ruinas de un anfiteatro romano y Roberto tiene la mala suerte de caer y clavarse un hierro en la cabeza. Pronto, una marabunta de prensa, médicos, bomberos, políticos y curiosos se reúne alrededor de Roberto, que no puede ser trasladado al hospital por la gravedad de la herida.
De la Iglesia utiliza el recurso de la exageración mostrar varias facetas de ésta decadente sociedad nuestra, donde el morbo, la fama y el egoísmo encuentran el caldo de cultivo perfecto para crecer sin límite ni control. Técnicamente, la película es más que correcta y tiene un buen guión. Como muchas otras películas de De la Iglesia, no es una comedia al uso aunque está plagada de momentos cómicos, negros como el azabache la mayoría de ellos. Para mí, la mayor sorpresa del film es la interpretación de José Mota, con el que disfruto bastante en sus gags y sketches pero que en esta película cumple con nota en en otros aspectos más dramáticos y sutiles.
A pesar de todos los puntos positivos, a La Chispa de la Vida le falta esa pizca de genialidad y brillantez que tienen otras de sus películas y que tan difícil es de definir o encontrar. Esta película no es otra obra maestra que añadir a la filmografía de nuestro querido director vasco pero sin duda se trata de una buena e interesante película que española que deja en ridículo a muchas de las películas yanquis con las que nos bombardean semana tras semana.
martes, 2 de octubre de 2012
Moonrise Kingdom o el sueño de una escapada
Wes Anderson es uno de esos directores que ha decidido no subirse al carro de las grandes producciones hollywoodienses para seguir haciendo exactamente las películas que quiere hacer. Sus films tienen siempre ese toque casi ceremonial que atestigua la presencia de verdadero amor por el cine.
Moonrise Kingdom cuenta la historia de un niño y una niña que deciden escapar juntos así como la de los adultos que intentan encontrarles. Por supuesto, como sucede con las buenas películas, el resumen no cuenta nada en realidad así que luego dejaré el trailer. El verdadero meollo de la película está en una realización muy personal y en unos actores sutiles e interesantes. Bruce Willis, Edward Norton, Bill Murray y el resto de actores "estrella" brillan como no pueden hacerlo en los blockbusters yanquis pero las estrellas supernova de la película son Jared Gilman y Kara Hayward. Ambos interpretan a los niños protagonistas con una calma maravillosa, con un punto adulto en sus conversaciones y una energía que sin duda llega al espectador.
Después de ver miles de películas sin identidad, industrializadas en todos sus procesos, se agradece profundamente sentir la visión particular de un director que no sigue lo patrones establecidos sino que se apoya en aquellas herramientas concretas que le sirven para esta película en concreto: ese narrador extraño que augura el desastre, la fotografía brumosa y desaturada, el ritmo, la ambigüedad...
Por otro lado, Moonrise Kingdom no cae en la trampa de la inaccesibilidad ni resulta pretenciosa en ningún momento. La película se disfruta sin aburrirse ni enfadarse, no quiere ser una obra de arte sino entretenimiento del bueno, del que te hace pensar y que, de vez en cuando, te pone de puntillas en la cuerda floja esperando que Anderson no sea capaz de enseñarte según qué cosas.
¿Podéis imaginar que sucedera si absolutamente todas las películas: adaptaciones, secuelas, pelis de acción o comedias románticas si hicieran con este cariño y personalidad? Sería tan bonito...
Etiquetas:
Aventuras,
Cine,
Comedia,
Comentarios,
Drama
lunes, 1 de octubre de 2012
Revolution o rellenando el molde
Revolution apareció rodeada de una gran expectación gracias al equipo creativo: JJ Abrams (Lost, Star Trek), Jon Favreau (Iron Man) y Kipke (Supernatural). Semejante constelación de estrellas tenía que acabar en una serie de altas audiencias o eso se decían todos. Hasta la fecha se han estrenado dos episodios y creo que no les ha ido mal pero aún es pronto para decir si tendrá éxito o no.
Por mi parte, considero que estos dos episodios son material suficiente para empezar a comentar, así que a eso vamos. Revolution gira alrededor de un evento fantástico e inexplicable: la electricidad deja de funcionar. Quince años después del fin del mundo tal y como lo conocemos, se han establecido milicias y "nuevos estados" por todo Estados Unidos mientras que la gente sencilla ha vuelto al campo para poder sobrevivir. Es un panorama post-apocalíptico relativamente conocido pero con cierto potencial. En el centro de este nuevo mundo tenemos a una familia estrechamente relacionada con el suceso inexplicable y el arranque de la serie se centra en el rescate de uno de los miembros de la familia que ha sido secuestrado por una milicia.
Revolution usa, como tantas otras series, el molde generado a partir del éxito de Lost pero no añade ningún ingrediente innovador ni original. Tenemos el misterio central y las tramas que desarrollan ese misterio, también tenemos a un grupo de protagonistas conectados entre ellos que incluyen una chica guapa, el friki inteligente, el tio duro, el interés romántico... Lo típico, vamos.
Evidentemente, no soy muy optimista en cuanto a lo que esta serie pueda aportar más allá de un entretenimiento bien realizado pero, aunque poco plausible, la posibilidad de sorpresa está ahí. De momento, Revolution tiene los ingredientes para ser una serie de televisión entretenida y poco más. Lo mejor de la serie en estos dos episodios es la imponente presencia de Giancarlo Espósito de Breaking Bad, y por ende, su personaje, mano derecha del villano principal.
Por mi parte, considero que estos dos episodios son material suficiente para empezar a comentar, así que a eso vamos. Revolution gira alrededor de un evento fantástico e inexplicable: la electricidad deja de funcionar. Quince años después del fin del mundo tal y como lo conocemos, se han establecido milicias y "nuevos estados" por todo Estados Unidos mientras que la gente sencilla ha vuelto al campo para poder sobrevivir. Es un panorama post-apocalíptico relativamente conocido pero con cierto potencial. En el centro de este nuevo mundo tenemos a una familia estrechamente relacionada con el suceso inexplicable y el arranque de la serie se centra en el rescate de uno de los miembros de la familia que ha sido secuestrado por una milicia.
Revolution usa, como tantas otras series, el molde generado a partir del éxito de Lost pero no añade ningún ingrediente innovador ni original. Tenemos el misterio central y las tramas que desarrollan ese misterio, también tenemos a un grupo de protagonistas conectados entre ellos que incluyen una chica guapa, el friki inteligente, el tio duro, el interés romántico... Lo típico, vamos.
Evidentemente, no soy muy optimista en cuanto a lo que esta serie pueda aportar más allá de un entretenimiento bien realizado pero, aunque poco plausible, la posibilidad de sorpresa está ahí. De momento, Revolution tiene los ingredientes para ser una serie de televisión entretenida y poco más. Lo mejor de la serie en estos dos episodios es la imponente presencia de Giancarlo Espósito de Breaking Bad, y por ende, su personaje, mano derecha del villano principal.
Etiquetas:
Acción,
Aventuras,
Ciencia-Ficción,
Comentarios,
Series TV
viernes, 28 de septiembre de 2012
martes, 25 de septiembre de 2012
De la grandeza
Hay muchas cosas que podría explicar para poner en contexto el fragmento que me dispongo a copiar, pero creo que bastará con decir que Ender, Pipo y Libo son humanos y Raíz y Humano son extraterrestres que pertenecen a una especie subdesarrollada con tribus enfrentadas entre ellas. Atención, que es importante.
¿Qué esperabas que hiciera este hermano?-pensó Ender-. Su gente siempre se había medido contra las otras tribus. Su bosque no tiene cien o quinientas hectáreas: es más grande o más pequeño que el bosque de la tribu del este o del sur. Lo que tengo que hacer ahora es el trabajo de una generación. Tengo que enseñarle un nuevo modo de concebir la grandeza de su propio pueblo.
-¿Es grande Raíz?- preguntó Ender.
-Claro que sí. Es mi padre. Su árbol no es el más antiguo ni el más grueso, pero ningún padre ha tenido nunca tantos hijos tan rápidamente después de ser plantado.
-Así que en cierto sentido, todos los hijos que ha tenido son aún parte de él. Cuantos más hijos tiene, más grande es -Humano asintió lentamente-. Y cuanto más consigas tú en tu vida, más grande harás a tu padre, ¿no es cierto?
-Si sus hijos hacen bien, entonces sí; es un gran honor para el padre árbol.
-¿Tienes que matar a todos los otros grandes árboles para que tu padre sea grande?
-Eso es distinto. Todos los otros grandes árboles son padres de la tribu, y los más pequeños son aún hermanos.
Sin embargo, Ender pudo ver que Humano estaba ahora inseguro. Se resistía a las ideas de Ender porque eran extrañas, no porque fueran erróneas o incomprensibles. Estaba empezando a comprender.
-Mira a las esposas. No tienen hijos. Nunca podrán ser grandes como es grande tu padre.
-Portavoz, sabes que son las más grandes de todas. La tribu entera les obedece. Cuando nos gobiernan bien, la tribu prospera; cuando la tribu se multiplica, entonces las esposas son también fuertes...
-Aunque ninguno de vosotros sea hijo suyo...
-¿Cómo podríamos serlo?
-Y sin embargo aumentáis su grandeza. A pesar de que no son vuestra madre ni vuestro padre, crecen cuando vosotros crecéis.
-Todos somos la misma tribu.
-Pero, ¿porqué sois la misma tribu? Tenéis diferentes padres, diferentes madres...
-¡Porque somos la tribu! Vivimos aquí en el bosque, y...
-Si viniera otro cerdi de otra tribu y os pidiera que le dejarais quedarse y ser un hermano...
-¡Nunca le permitiríamos ser un árbol padre!
-Pero intentasteis que Pipo y Libo lo fueran.
Humano respiraba ansiosamente.
-Eran parte de la tribu. Del cielo, pero les hicimos hermanos e intentamos hacerles padres. La tribu es lo que nosotros creemos que es. Si decimos que la tribu son todos los Pequeños del bosque, y todos los árboles, eso es lo que es la tribu. Incluso algunos de los árboles más antiguos provienen de guerreros de otras tribus, caídos en batalla. Nos convertimos en una tribu porque decimos que lo somos.
Ender se maravilló por la mente de este pequeño ramen. Cuán pocos humanos eran capaces de comprender esta idea, o dejar que se extendiera más allá de los estrechos confines de su tribu, su familia, su nación.
¿Qué esperabas que hiciera este hermano?-pensó Ender-. Su gente siempre se había medido contra las otras tribus. Su bosque no tiene cien o quinientas hectáreas: es más grande o más pequeño que el bosque de la tribu del este o del sur. Lo que tengo que hacer ahora es el trabajo de una generación. Tengo que enseñarle un nuevo modo de concebir la grandeza de su propio pueblo.
-¿Es grande Raíz?- preguntó Ender.
-Claro que sí. Es mi padre. Su árbol no es el más antiguo ni el más grueso, pero ningún padre ha tenido nunca tantos hijos tan rápidamente después de ser plantado.
-Así que en cierto sentido, todos los hijos que ha tenido son aún parte de él. Cuantos más hijos tiene, más grande es -Humano asintió lentamente-. Y cuanto más consigas tú en tu vida, más grande harás a tu padre, ¿no es cierto?
-Si sus hijos hacen bien, entonces sí; es un gran honor para el padre árbol.
-¿Tienes que matar a todos los otros grandes árboles para que tu padre sea grande?
-Eso es distinto. Todos los otros grandes árboles son padres de la tribu, y los más pequeños son aún hermanos.
Sin embargo, Ender pudo ver que Humano estaba ahora inseguro. Se resistía a las ideas de Ender porque eran extrañas, no porque fueran erróneas o incomprensibles. Estaba empezando a comprender.
-Mira a las esposas. No tienen hijos. Nunca podrán ser grandes como es grande tu padre.
-Portavoz, sabes que son las más grandes de todas. La tribu entera les obedece. Cuando nos gobiernan bien, la tribu prospera; cuando la tribu se multiplica, entonces las esposas son también fuertes...
-Aunque ninguno de vosotros sea hijo suyo...
-¿Cómo podríamos serlo?
-Y sin embargo aumentáis su grandeza. A pesar de que no son vuestra madre ni vuestro padre, crecen cuando vosotros crecéis.
-Todos somos la misma tribu.
-Pero, ¿porqué sois la misma tribu? Tenéis diferentes padres, diferentes madres...
-¡Porque somos la tribu! Vivimos aquí en el bosque, y...
-Si viniera otro cerdi de otra tribu y os pidiera que le dejarais quedarse y ser un hermano...
-¡Nunca le permitiríamos ser un árbol padre!
-Pero intentasteis que Pipo y Libo lo fueran.
Humano respiraba ansiosamente.
-Eran parte de la tribu. Del cielo, pero les hicimos hermanos e intentamos hacerles padres. La tribu es lo que nosotros creemos que es. Si decimos que la tribu son todos los Pequeños del bosque, y todos los árboles, eso es lo que es la tribu. Incluso algunos de los árboles más antiguos provienen de guerreros de otras tribus, caídos en batalla. Nos convertimos en una tribu porque decimos que lo somos.
Ender se maravilló por la mente de este pequeño ramen. Cuán pocos humanos eran capaces de comprender esta idea, o dejar que se extendiera más allá de los estrechos confines de su tribu, su familia, su nación.
Fragmento de "La Voz de Los Muertos"
por Orson Scott Card
viernes, 21 de septiembre de 2012
Transmetropolitan o periodismo gonzo en el futuro
El periodismo gonzo se caracteriza por enarbolar el subjetivismo por bandera hasta el extremo de incluirse a uno mismo dentro del reportaje. El creador y máximo exponente de este estilo de periodimso fue Hunter S. Thompson, el escritor de Miedo y Asco en las Vegas. Warren Ellis se inspiró en la figura de este extravagante reportero para crear a Spider Jerusalem, un excéntrico y lunático periodista que debe abandonar un exilio autoimpuesto para volver a la Ciudad a cumplir unos contratos. Lo escribo en mayúsculas pues la Ciudad es el segundo protagonista de Transmetropolitan. Hasta donde he leído (unos 20 números) y exceptuando el primero de todos, todas las tramas y peripecias de la serie ocurren en una ciudad indeterminada y futurista que pretende ser el reflejo gamberro e hiperbólico del mundo entero.
El talento de Ellis queda patente desde el primer momento y la cantidad de ideas, grandes y pequeñas, que aparecen continuamente en el comic, resulta casi abrumadora. El trabajo de Ellis tiene el gran apoyo de Darrick Robertson que, a pesar de no poder mostrar en infinito detalle todo lo que imagina en cada panel como sí hacía en Hard Boiled, sigue manejando la narrativa y las emociones de los personajes como un maestro.
Aunque estoy disfrutando mucho de este cómic, y lo que todavía me queda, a menudo me encuentro pensando en cual sería el resultado si Ellis se lo hubiese tomado un poco más en serio. Que conste que no es una crítica, estoy seguro que Ellis realizó la decisión consciente de no ser demasiado moralista y maquilla toda la crítica social y política con una amplia dosis de macarrismo, mala leche y humor negro.
Transmetropolitan es ya una obra de culto y ofrece una visión del futuro imposible de ignorar cuando uno se plantea hacia dónde nos dirigimos. Además, Spider Jerusalem es uno de los grandes.
El talento de Ellis queda patente desde el primer momento y la cantidad de ideas, grandes y pequeñas, que aparecen continuamente en el comic, resulta casi abrumadora. El trabajo de Ellis tiene el gran apoyo de Darrick Robertson que, a pesar de no poder mostrar en infinito detalle todo lo que imagina en cada panel como sí hacía en Hard Boiled, sigue manejando la narrativa y las emociones de los personajes como un maestro.
Aunque estoy disfrutando mucho de este cómic, y lo que todavía me queda, a menudo me encuentro pensando en cual sería el resultado si Ellis se lo hubiese tomado un poco más en serio. Que conste que no es una crítica, estoy seguro que Ellis realizó la decisión consciente de no ser demasiado moralista y maquilla toda la crítica social y política con una amplia dosis de macarrismo, mala leche y humor negro.
Transmetropolitan es ya una obra de culto y ofrece una visión del futuro imposible de ignorar cuando uno se plantea hacia dónde nos dirigimos. Además, Spider Jerusalem es uno de los grandes.
Etiquetas:
Ciencia-Ficción,
Comedia,
Comentarios,
Cómic,
Vertigo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



