miércoles, 11 de septiembre de 2013

La patria

¡Qué repentinamente artificial suena el catálogo de patrias cuando no hay más que una, la poesía de ser hombre en la tierra!

Julio Cortázar

jueves, 5 de septiembre de 2013

Hasta los mitos acaban

El verano se acaba y con él, varias series de televisión que nos han acompañado durante años. Es triste ver partir a estos camaradas pero ser testigo de su inevitable degradación es mucho peor. Así, con el ánimo ligero, nos despedimos de tres series míticas: Dexter, Breaking Bad y Futurama.
Dexter se encuentra en los últimos compases de su octava temporada y aunque el nivel ha fluctuado mucho (la temporada de tema religioso fue un poco decepcionante), la historia del vigilante psicópata nos ha brindado grandes momentos. A pesar de la abrumadora cantidad de capítulos que hay por delante si se decide empezar desde cero, Dexter sigue siendo una buena recomendación para aquellos que se aburren con las series más sesudas. Acabará pronto, probablemente tendrá un final controvertido, pues es lo que suele suceder, y luego, será enterrada en el mausoleo de las buenas series que murieron de viejas, en su cama, con las sábanas de Holanda.
Otra serie, de mayor calado su cabe, al que le llega su momento es Breaking Bad. El final de esta serie mítica se ha convertido en noticia y cada lunes miles de voces comentan por la red el último capítulo en emitirse. Breaking Bad tiene 5 temporadas de oro puro, ineludibles para cualquier amantes de la ficción serializada y que pronto reposarán en el Olimpo de las historias.
La historia más triste de esta elegía es la de Futurama pues ayer mismo nos abandonó cuando todavía era joven, con energía de sobra para aguantar unos cuantos años más. Aunque hay quien critica sus últimas temporadas como las más flojas, el estratosférico nivel de las primeras temporadas no facilita el trabajo de los guionistas. En fin, nos despedimos de Futurama con la descarada esperanza de verla resucitar por tercera o cuarta vez, cual Lázaro reincidente.
Que empiece el funeral vikingo...

jueves, 2 de mayo de 2013

Hemlock Grove o algunas cadenas arriesgan


Hemlock Grove es la nueva apuesta de la cadena yanqui Netflix. La novedad reside en que todos los episodios de la primera temporada fueron colgados en Internet el día en que se estrenó. Sinceramente, no sé cómo les ha salido el experimento, pero viendo que una gran cantidad de espectadores consume ficción a través de Internet, este tipo de apuestas me parecen más que sensatas.
Las serie en sí gira alrededor de unos bestiales asesinatos en el pequeño y extraño pueblo de Hemlock Grove. Una de las más obvias inspiraciones de la serie es la genial Twin Peaks aunque está versión más gore y sobrenatural no llega a las cotas de excelencia de la obra de Lynch y Frost. Aún así, la sutileza, los secretos y misterios, la atmósfera bizarra y el sello "Para mayores de 18" hacen de Hemlock Grove una serie entretenida y curiosa, al menos durante los 7 episodios que he visto hasta ahora.

Cambio de dirección

Hace mucho que no escribo en el blog debido a un cúmulo de razones variadas pero la que más pesa es la motivación, como ya suele pasar. De un tiempo a esta parte, escribir un artículo cada día se estaba convirtiendo en una obligación más que en un placer y eso no tiene ningún sentido. A partir de ahora, escribiré de vez en cuando, sin una regularidad establecida y sin ninguna preocupación en lo que a formato, exhaustividad y longitud se refiere. ¡Avisados quedáis!

viernes, 22 de marzo de 2013

Black Mirror o la obligada mirada al reflejo


Charlie Brooker apareció ante los focos con Dead Set, una miniserie zombi ambientada en la casa de Gran Hermano versión UK que sorprendió a propios y extraños por la gran calidad que rezumaban sus heridas a pesar de una premisa poco llamativa. Su segunda aparición es la aclamada Black Mirror.
Black Mirror es una antología de tres episodios por temporada (de momento hay dos y yo sólo he visto la primera) de difícil definición. Cada episodio tiene una ambientación y personajes distintos pero todos comparten un tema común: la relación entre la tecnología y nuestro modo de vida actual.
Los tres episodios que he visto hasta la fecha han resultado muy gratos: bien escritos, interpretados y producidos. Obviamente, no tienen los medios de las grandes producciones yanquis, pero estos pérfidos ingleses saben gestionar y adaptar un presupuesto reducido para crear una excelente narración sobre las trampas de los caminos que seguimos como sociedad.
Yo no lo dudaría. Si aún no tenéis un ojo puesto en la televisión británica ya estáis tardando. En breve, el comentario de otra sorprendente serie made in UK. Be seeing you!!

jueves, 21 de marzo de 2013

Zero Dark Thirty o las horas oscuras

Como toda buen obra de arte, Zero Dark Thirty ha creado muchísima polémica y controversia. Unos acusan a Bigelow, directora y productora, de hacer propagando a favor de Obama; otros dicen que su película ensalza y promociona el uso de la tortura y que es una crítica velada al último presidente yanqui. A estas alturas, supongo que todo el mundo sabe que Zero Dark Thirty cuenta la historia de la persecución a Bin Laden por parte de la CIA.
A pesar de sus casi 3 horas de duración y de saber cómo va a acabar, esta película te mantiene enganchado a la pantalla y eso, por si sólo, ya es un gran éxito. Zero Dark Thirty se cuece a fuego lento, presentando primero a la protagonista, símbolo de los obsesionados con la caza al enemigo público número uno. Luego aprendemos sobre los métodos oscuros y terribles que usan para obtener información. Vemos cómo la tortura deja huella en los que la aplican y los resultados que obtienen, dejando a juicio del espectador el valor y coste que implican. Finalmente, cerca del final, vislumbramos el girar de los engranajes de la CIA, un girar lento, cobarde, egoísta y tan humano como el resto de mecanismos burocráticos de los gobiernos de todo el mundo. Bigelow usa una lija de grano gordo para deshacerse de esa capa de glamour que el cine hollywoodiense esparce prolíficamente por encima de espías y agencias gubernamentales para quedarse con lo que importa: el factor humano.
Zero Dark Thirty es una película ancha, en la que caben muchas cosas y por ello no puedo dejar de recomendarla. Bigelow apunta alto y sólo eso ya es digno de admiración.

lunes, 4 de marzo de 2013

End of Watch o la culpa no es sólo del formato

End of Watch es un thriller policíaco con dos problemas básicos. El primero es la elección de un formato Found Footage versión ultra-light en el que se saltan las reglas del formato casi constantemente. ¿Para qué montas todo el tinglado de las cámaras forzando la verosimilitud de la historia si luego apenas usas ese material? Esta evolución natural pero degenerada del Found Footage sólo consigue sacarte de la historia cada vez que aparecen planos, indistinguibles en calidad visual, que no han podido ser grabados por ningún personaje de la historia. Hacia al final, ya te has acostumbrado a que se pasen por el forro el formato y se nota menos pero al principio es un problema grave.
El segundo problema que tiene End of Watch es la decisión de otorgar el verdadero protagonismo a uno de los policías en vez de distribuirlo entre los dos. Aunque parezca una tontería, esa elección hace que toda la película y sobretodo el final sea más predecible y más simplón.
Por otra parte, la trama, actores y el diseño de la acción están muy logrados, ciñéndose a un realismo interesante y lleno de detalles. A pesar de haber empezado el artículo con lo peor de la película, he disfrutado bastante de End of Watch aunque no la recomendaría a todo el mundo.