sábado, 21 de agosto de 2010
La vuelta al cole vuelve a estar aquí
Podría dejar la entrada en blanco pues el título lo dice todo pero eso siempre queda feo. El verano acaba y es momento de hacer planes y juramenos. En fin, si Dios quiere este bonito blog volverá a funcionar en muy breve y espero poder escribir la primera entrada del curso 10/11 mañana mismo.
sábado, 7 de agosto de 2010
Vacaciones
Mañana por la noche empiezan mis campamentos que durarán hasta el dia 20. Es difícil abandonar todo rastro de vida real durante casi dos semanas pero a la vez es un respiro necesario y saludable. No voy a tener ordenador, no voy a tener internet, a duras penas voy a tener móbil, así que hasta el 21 o 22 que ya estaré recuperado no esperéis saber absolutamente nada de mí. Que la fuerza os acompañe y el sol no se pase con vuestra piel.
viernes, 6 de agosto de 2010
Mis Historias: Un Piano
Esta es una de mis historias más antiguas. La escribí durante el instituto y me hizo ganar algunos premios menores de la época (el del instituto y el del pueblo). Como es natural, el relato ya no es lo que era pero el elemento nostálgico es poderoso y a mí me sigue gustando. También me resulta curioso observar las manías y los tics que tenía hace tanto tiempo. Espero que os guste y que os entretengáis a poner un comentario aquellos con la entrega para leer el relato entero.
Un piano
Un piano. Un piano negro. Mi piano. Negro y brillante. Recio, suave, orgulloso. Un piano recto, respetable, erudito. Es mi piano. Es un piano genial, majestuoso, altivo y arrogante. Un piano ilustre y antiguo. Muchas manos lo han acariciado. Dedos de todas las edades han tenido escalofríos de placer al tocar las teclas blancas y negras. Incontables damas han suspirado al sentir el sonido del piano lamiendo su piel cual lengua de fuego. Su música embriagadora ha convertido en héroe al más cobarde. Sobre su lustrosa piel negra se han vertido mil lágrimas e incluso sangre. En su lomo se han subido algunas doncellas, que oyendo esa música seductora, perdieron su inocencia. Este ébano genial ha costado muchas estocadas y cortes. Mi piano tiene ya muchos años. Algún hábil carpintero usó su mejor madera, las cuchillas y sierras más afiladas, el esmalte más brillante y resistente. Sin saber lo que realmente creaba, moldeó la apariencia del instrumento. Creó el cuerpo donde otro gran artesano pondría las mejores cuerdas. Y le puso las entrañas. Más tarde, cada uno de los pianistas que lo tocó, le mostró y le dio un poco de su alma. Éste es un piano especial que no tiene nombre ni estampa. Jamás ha estado mucho tiempo en el mismo sitio. Es un piano que respira, que piensa, que vive. Y ahora mi piano es tuyo”
Y solo estas fueron sus últimas palabras. En la habitación donde murió mi padre solo estábamos el piano y yo. Mi padre murió solo y triste. Mi madre hacía tiempo que se había marchado para no volver. Supongo que mientras duró mi infancia no me separé de ella, pero en cuanto llegué a una edad madura para mi padre, él nos separó. No recuerdo el primer día que subí al oscuro estudio. Pero ese día, para bien o para mal, empezó realmente mi vida.
Mi padre tenía el piano negro en su estudio. Era un lugar que estaba permanentemente en penumbra, con montañas de partituras tiradas por el suelo, ligeramente húmedo y desde luego, amenazante. Poco a poco esa terrible sensación se fue desvaneciendo a medida que el piano empezaba a gustarme y yo empezaba a gustarle a él. Eso era lo que yo y mi padre hacíamos siempre encerrados en el estudio. Tocar sin parar. La obsesión de mi padre era que yo tocase el piano mejor que cualquier maestro. Pasábamos el día entero en el estudio. Uno de esos días, cuando el sol ya se ponía tras el horizonte, mi madre no estaba. Se había ido para recomponer los pedazos del corazón que mi padre había destrozado. Había recogido algunas joyas, algo de dinero, ropa y se había ido. Esa noche lloré mucho. Pero la mañana siguiente mi padre me subió al estudio de nuevo y, muy serio, empezó a explicarme la necesidad de un ritmo adecuado.
Alguna de las pocas visitas que mi padre recibía debió convencerlo para que yo fuera a la escuela. Incluso los maestros necesitan una formación básica. Así, cuatro cursos más tarde que los demás, empecé yo la escuela. Pero para mi padre, el tiempo que todos los chicos pasaban en la escuela, era innecesario. Yo salía siempre dos horas antes que todos los demás. Eso no me ayudó mucho. Los chicos no se me acercaban porque siempre me esforzaba al máximo en clase. Aunque ellos no lo supieran, mi padre me azotaba con cada mala calificación. Las chicas de la escuela cuchicheaban sobre el lúgubre chico que nunca hablaba con nadie. Y todas las madres criticaban al padre que nunca iba a las reuniones. Todos los trabajos de grupo los hacían sin mí. De todas las excursiones que se hicieron, nunca fueron a ninguna. Durante todo el tiempo que estuve en la escuela, y más tarde en el instituto, yo era como un fantasma
Pero nunca odié al piano ni a mi padre. Mi padre me había enseñado a tocar el piano y el piano me servía para soñar despierto. Yo quería a mi padre, él fue más maestro que padre, pero siempre le quise. Cuando yo tocaba, mi padre se sentaba a mi lado en una banqueta vieja y me escuchaba. Me hizo aprender centenares de obras; si las tocaba mal me reñía y si para él el error era demasiado grave me pegaba una bofetada. Pero cuando yo tocaba mis propias canciones, jamás las criticaba ni me reñía, sólo escuchaba. Y, por supuesto, era imposible odiar al piano.
Algunas noches oía a mi padre llorar. De pequeño siempre pensé que lloraba por culpa de las personas, porque el piano no podía hacerle daño. Así que para que yo jamás tuviera que llorar como él, me encerré en mi piano y allí viví. He vivido toda mi vida con el piano. Sólo con él.
Ahora ya he vivido lo que me tocaba vivir. He vivido mi vida con mi piano y mi música. He vivido mi vida entre compases, rodeado de notas, robando sueños a músicos de todo el mundo y todas las épocas. He vivido mi vida sentado en una banqueta acolchada de suave terciopelo negro. Mis dedos han envejecido reposando en las suaves teclas del piano. Y hoy, me muero.
La enfermedad que consume mi cuerpo no importa. Pero hoy me muero; y hoy voy a tocar mi última canción. La más importante. Mi canción. Mi padre me contó una vez, que todos los verdaderos músicos, antes de morir tocan una última canción. Éste es mi momento. Mi piel tiembla sólo con pensar en que voy a tocar el piano por última vez. De mis viejos ojos salen tímidas lágrimas. Me he vestido de gala, cual último concierto. Mis arrugadas manos se acercan lentamente a la superficie del piano. Un escalofrío recorre mi espalda en cuanto lo acaricio. Suavemente, sin prisa, me acerco a las teclas. Cierro los ojos y junto a la primera nota mi alma empieza a soñar. Es un sueño plácido, en el reino de la música, donde todo es sonido. Es donde siempre me he refugiado. Mi casa, el único lugar que yo llamo hogar. Cálida y tierna, la música se enreda sobre mis dedos y sigue enroscándose por mis brazos hasta llegar al corazón. Se acelera siguiendo el ritmo que imponen mis últimos latidos. La música se enciende al rojo vivo cuando la adrenalina se dispara. Es ella la que surca con bravura la sangre de mis venas. Ardiente, llena mi cuerpo. Y así, yo, me convierto en melodía. El éxtasis estalla en llamas de mil colores musicales que me rodean y acarician.
La música se calma, el fuego desaparece y se convierte en un tranquilo estanque en el que floto. Lentamente el estanque, el reino, la música, desaparecen para siempre. Abro pesadamente mis ojos llenos de lágrimas. Siempre creí lo que me dijo mi padre; y así, creyendo lo que él me decía, he conseguido tocar mi última canción. La última canción. Y ahora que por fin mis lágrimas son de alegría, puedo morir. Una de ellas, salta atrevidamente hacia el piano. Al caer sobre una tecla suena imperceptiblemente una nota. Cualquier otro hombre no la hubiera oído, pero yo sé que, en esta habitación vacía, sólo él puede decirme adiós.
jueves, 5 de agosto de 2010
Scalped: Roído (Cabelleras para los indios)
Scalped sigue proclamando a los cuatro vientos que es una de las mejores series de Vertigo, sino la mejor, número a número. Ayer tuve la suerte de leer el sexto volumen y me encantó. Admito que me recordó mucho al estilo con el que la HBO desarrolla sus historias y sus personajes: tramas complejas y grises, personajes con motivaciones extrañas y dolorosas cuyas acciones son imposibles de predecir o explicar, un escenario vivo que lo envuelve todo... en fin, Calidad. Así, con mayúsculas.
La historia de Dash Caballo Terco se vuelve más y más interesante a pesar de andar por el filo de la navaja desde el primer tomo. En Roído, el resto de personajes principales se posicionan también a un dedo del borde del abismo: Cuervo Rojo con su ataque a los Hmongs, Carol con la inesperada sorpresa fruto de su relación con Dash, el Agente Caído con su investigación del asesinato de Gina y Catcher protegiéndo a Dash. Este grupo de grandes y potentes personajes forman una interesante telaraña alrededor del protagonista.
Para variar, el dibujo de Guéra sigue espléndido y acompaña perfectamente la brillante trama que escribe Jason Aaron. Este tomo, Roído, se ha vuelto en uno de mis favoritos de la colección porque además de todas las excelencias que ya he comentado y otras que he omitido, lo mejor es que se trata de un tomo de preparación (o eso me parece a mí) y el siguente puede ser incluso mejor que este. Scalped es una de las razones por las que la gente que gusta de buenas historias compra comics.
La historia de Dash Caballo Terco se vuelve más y más interesante a pesar de andar por el filo de la navaja desde el primer tomo. En Roído, el resto de personajes principales se posicionan también a un dedo del borde del abismo: Cuervo Rojo con su ataque a los Hmongs, Carol con la inesperada sorpresa fruto de su relación con Dash, el Agente Caído con su investigación del asesinato de Gina y Catcher protegiéndo a Dash. Este grupo de grandes y potentes personajes forman una interesante telaraña alrededor del protagonista.
Para variar, el dibujo de Guéra sigue espléndido y acompaña perfectamente la brillante trama que escribe Jason Aaron. Este tomo, Roído, se ha vuelto en uno de mis favoritos de la colección porque además de todas las excelencias que ya he comentado y otras que he omitido, lo mejor es que se trata de un tomo de preparación (o eso me parece a mí) y el siguente puede ser incluso mejor que este. Scalped es una de las razones por las que la gente que gusta de buenas historias compra comics.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Sherlock: The Blind Banker
En un estadio, cuando el delantero chuta y el balón no entra de milagro, todo el público corea un lastimero "Uuuuuyyyy". Pasa lo mismo en miles de salones y comedores a lo largo y ancho del planeta cuando una historia no llega donde debería y esto es lo que ha pasado con Sherlock. La semana pasada, comenté el primer episodio de esta miniserie de tres y ayer pude ver el segundo. Por desgracia, este segundo capítulo no está a la altura del primero.
Para empezar, los personajes pierden ímpetu y personalidad, los pequeños demonios de Sherlock no aparecen por ningún lado y el pobre Watson se convierte en un títere que aparece en escena para dar la contrapartida humorística. Además, la trama, aunque tenía algunos puntos interesantes, no es tan atractiva como para llenar los 90 minutos que dura el episodio. Tantos minutos se podrían haber usado para dar un poco de aire a el caso principal y iluminar los rincones oscuros de estos personajes.
En fin, tampoco se trata del peor episodio de la historia de la televisión, pero "A study in pink" prometía mucho más de lo que "The Blind Banker" nos ha dado y eso siempre es una lástima. Habrá que ver qué pasa con la tercera y última parte además de seguir las noticias en busca de la posible renovación de Sherlock.
Para empezar, los personajes pierden ímpetu y personalidad, los pequeños demonios de Sherlock no aparecen por ningún lado y el pobre Watson se convierte en un títere que aparece en escena para dar la contrapartida humorística. Además, la trama, aunque tenía algunos puntos interesantes, no es tan atractiva como para llenar los 90 minutos que dura el episodio. Tantos minutos se podrían haber usado para dar un poco de aire a el caso principal y iluminar los rincones oscuros de estos personajes.
En fin, tampoco se trata del peor episodio de la historia de la televisión, pero "A study in pink" prometía mucho más de lo que "The Blind Banker" nos ha dado y eso siempre es una lástima. Habrá que ver qué pasa con la tercera y última parte además de seguir las noticias en busca de la posible renovación de Sherlock.
martes, 3 de agosto de 2010
Northlanders: Sangre en la Nieve
El tercer tomo de la genial serie de Brian Wood es un compendio de 4 historias cortas dibujadas por 4 artistas distintos. La primera, Lindisfarne es la más poderosa de todas y la mejor escrita. Cuando te quedas con las ganas de saber más sobre la vida del protagonista, casi siempre es una buena señal. La segunda, El Arte Vikingo del Combate Singular, también me ha gustado mucho aunque esperaba que elaborara más en cuanto a técnicas, tácticas y argucias varias del combate individual. Aún así, se trata de una historia de número único muy bien dibujada, el estilo de Vasilis Lolos me recuerda mucho al de David Rubín. La tercera historia, Doncellas con Escudo me ha parecido un poco más floja, con una trama con varios agujeros y que, al igual que la última, Sven el Inmortal, requería algunas páginas más para que quedara bien desarrollada. Esta última, a pesar de tener como protagonista al carismático Sven del primer tomo de Northlanders parece un sencillo caramelito, un simple regalo a la nostalgia de aquel primer tomo pues en un sólo número, la historia se queda corta.
No sé exactamente cual es el futuro de esta serie pero me gustaría que Wood se centrara en un periodo y localización interesantes para desarrollar una trama más extensa, con más personajes y más evolución. Me gustaría ver algo del estilo de Roma o Deadwood (HBO). Aún así, Northlanders es, junto a Scalped (comentario en breve), de lo mejor que Vertigo tiene que ofrecer.
No sé exactamente cual es el futuro de esta serie pero me gustaría que Wood se centrara en un periodo y localización interesantes para desarrollar una trama más extensa, con más personajes y más evolución. Me gustaría ver algo del estilo de Roma o Deadwood (HBO). Aún así, Northlanders es, junto a Scalped (comentario en breve), de lo mejor que Vertigo tiene que ofrecer.
lunes, 2 de agosto de 2010
OT: Ecología y Bombas
Hoy he decidido rescatar otro artículo olvidado cuyo título ya habéis leído. No es más que una breve reflexión y una pizca de información extraña y terrorífica. Espero que os guste.
Hace un tiempo, discutía con mis amigos los efectos del hombre contemporáneo sobre el planeta Tierra y la naturaleza. Una de las conclusiones a las que llegamos defendía que el hombre difícilmente acabaría con la vida en el planeta. Negar el cambio climático es una estupidez, enciendes la tele y es tan evidente que da un poco de miedo. De hecho, ya lo tenemos encima. Ya está ocurriendo. No sé si aún estamos a tiempo de aplazarlo mediante cambios drásticos en nuestra estructura y modo de producción industrial pero no parece probable. Sobretodo cuando países como EEUU, uno de los mayores emisores de gases invernadero, se niega a reducir de manera significativa sus emisiones
Lo que yo no sabía es que la Tierra ha pasado ya por muchísimos cambios climáticos en el pasado. La aparición de la vida, consumidora de CO2 y productora de oxígeno, provocó un cambio climático cuando modificó la composición química de la atmósfera. Nosotros los humanos, en nuestra sagrada prepotencia, creemos que estamos a punto de destruir el planeta cuando tan sólo estamos acelerando un proceso natural que es cíclico. Los ecologistas, además de llorar las cientos de especies ya extintas y tratar de proteger a las que, en nuestra trepidante aceleración, hemos puesto en peligro de muerte; afirman que el hombre no será capaz de adaptarse a la nueva situación geo-climática.
Tras debatir un buen rato todos estos temas, había una cuestión que no me había quedado muy clara. Entendido que el Calentamiento Global no es un proceso que pueda provocar una extinción masiva ni total de la vida en la Tierra puesto que hay vegetales que viven a cientos de kilómetros bajo el océano y organismos simples que pueden aguantar temperaturas extremas; ¿tiene el hombre la capacidad acabar con todos los seres vivos del Planeta Azul?
Como ya he dicho antes, hay seres vivos sorprendentemente tenaces y se supone que algunos de ellos serían capaces de sobrevivir a un invierno nuclear, como la cucaracha, resistente a la radiación y capaz de vivir mucho tiempo bajo tierra. El invierno nuclear sería la consecuencia teórica de una guerra nuclear. Pero imaginemos que el hombre va más allá: una explosión atómica que modifique muy levemente la órbita terrestre. Una pequeña variación en la trayectoria de la Tierra podría transformar el clima y la atmósfera hasta límites insospechados. Nuestro planeta podría pasar a tener las características climatológicas de Venus o Marte. En esta hipótesis, el hombre, por supuesto, lo tiene genuinamente difícil para sobrevivir, y las formas de vida en general, pues también, pero quizá algún ser vivo de inusitada resistencia podría lograrlo. Pero esto no acaba aquí. Actualmente, la raza humana tiene en su poder una cantidad suficiente de armas nucleares como para hacer EXPLOTAR el planeta entero. Trozos de Tierra flotando en el espacio. Y entonces sí que no hay nada que pueda sobrevivir.
Hace un tiempo, discutía con mis amigos los efectos del hombre contemporáneo sobre el planeta Tierra y la naturaleza. Una de las conclusiones a las que llegamos defendía que el hombre difícilmente acabaría con la vida en el planeta. Negar el cambio climático es una estupidez, enciendes la tele y es tan evidente que da un poco de miedo. De hecho, ya lo tenemos encima. Ya está ocurriendo. No sé si aún estamos a tiempo de aplazarlo mediante cambios drásticos en nuestra estructura y modo de producción industrial pero no parece probable. Sobretodo cuando países como EEUU, uno de los mayores emisores de gases invernadero, se niega a reducir de manera significativa sus emisiones
Lo que yo no sabía es que la Tierra ha pasado ya por muchísimos cambios climáticos en el pasado. La aparición de la vida, consumidora de CO2 y productora de oxígeno, provocó un cambio climático cuando modificó la composición química de la atmósfera. Nosotros los humanos, en nuestra sagrada prepotencia, creemos que estamos a punto de destruir el planeta cuando tan sólo estamos acelerando un proceso natural que es cíclico. Los ecologistas, además de llorar las cientos de especies ya extintas y tratar de proteger a las que, en nuestra trepidante aceleración, hemos puesto en peligro de muerte; afirman que el hombre no será capaz de adaptarse a la nueva situación geo-climática.
Tras debatir un buen rato todos estos temas, había una cuestión que no me había quedado muy clara. Entendido que el Calentamiento Global no es un proceso que pueda provocar una extinción masiva ni total de la vida en la Tierra puesto que hay vegetales que viven a cientos de kilómetros bajo el océano y organismos simples que pueden aguantar temperaturas extremas; ¿tiene el hombre la capacidad acabar con todos los seres vivos del Planeta Azul?
Como ya he dicho antes, hay seres vivos sorprendentemente tenaces y se supone que algunos de ellos serían capaces de sobrevivir a un invierno nuclear, como la cucaracha, resistente a la radiación y capaz de vivir mucho tiempo bajo tierra. El invierno nuclear sería la consecuencia teórica de una guerra nuclear. Pero imaginemos que el hombre va más allá: una explosión atómica que modifique muy levemente la órbita terrestre. Una pequeña variación en la trayectoria de la Tierra podría transformar el clima y la atmósfera hasta límites insospechados. Nuestro planeta podría pasar a tener las características climatológicas de Venus o Marte. En esta hipótesis, el hombre, por supuesto, lo tiene genuinamente difícil para sobrevivir, y las formas de vida en general, pues también, pero quizá algún ser vivo de inusitada resistencia podría lograrlo. Pero esto no acaba aquí. Actualmente, la raza humana tiene en su poder una cantidad suficiente de armas nucleares como para hacer EXPLOTAR el planeta entero. Trozos de Tierra flotando en el espacio. Y entonces sí que no hay nada que pueda sobrevivir.
Etiquetas:
Fantasía,
Generalidades,
Ideas,
OT,
Terror
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


