A pesar de ser un jugón empedernido, no he colgado muchos posts sobre videojuegos en el blog. Las razones son variadas, para empezar, creo que la amplia mayoría de los lectores de este blog no sienten especial interés por los videojuegos. Otra de las razones se llama Darkfall y tengo un blog en inglés dedicada exclusivamente a este juego que tantas horas consume. Como la mayoría de MMORPGs del mercado, Darkfall pasa de vez en cuando por períodos en los que uno no puede jugar porque están actualizando el juego. Es en esas ocasiones en las que me da por tantear otros juegos y esta vez le ha tocado a Mount&Blade: Warband y me siento afortunado de haber encontrado otro gran juego.
Warband es un simulador medieval en el que interpretas el rol de un recién llegado a un continente con varios reinos en disputa. A partir de ahí, todo lo demás lo eliges tú. Tu personaje viaja a aldeas, ciudades, castillos y otras localizaciones en las que puede reclutar hombres para su ejército, dedicarse al comercio, convertirse en caballero vasallo o multitud de cosas más. Warband no tiene una historia que cada jugador va disfrutar a diferencia del Fallout 3, pero ofrece una mayor cantidad de opciones. Cómo reza el título del post, en este brillante juego de TaleWorlds, tú eliges tu propia historia; utilizando el creador de personajes empiezas a configurar el pasado de tu personaje y es tu deber dotarle de objetivos a largo plazo que es lo que guiará tu partida. Si no te gusta el interesante sistema de combate, puedes hacer que tus hombres luchen por tí; si no te interesa el politiqueo medieval, puedes dedicarte a saquear todo lo que encuentres en tu camino; también puedes fichar a personajes especiales que lucharán junto a tí y te beneficiarán con varias habilidades; puedes conducir ganado de un lugar a otro, puedes asaltar carabanas, luchar en torneos, realizar encargos, rescatar a nobles apresados...
En fin, Warband es un pedazo de juego como hacen pocos ultimamente en el que el jugador de verdad siente que tiene el control, un verdadero sandbox en el que los gráficos anticuados no diluyen su calidad ni un ápice. Una joya digital.
viernes, 8 de octubre de 2010
jueves, 7 de octubre de 2010
Mis Historias: ¿Porqué habrá muerto el Sol?
Jejejeje. Otra vieja y extraña historia. Un susurro en mi mente dice que este cuentecillo nació por azar, gracias a un verso de una canción de Manu Chao que tergiversé voluntariamente pues sonaba mejor. Curioso. En fin, otra de mis viejas historias que al releerla no me ha parecido tan mala como para condenarla al eterno ostracismo de una carpeta digital apensa visitada. Espero que os guste.
Se levanta el día legañoso y cansado. Nubes blancas y grises surcan el cielo azul. Hace un momento se vio brillar demasiado débilmente la última luz de la noche. La brisa de la madrugada hace temblar a los primeros en levantarse, que esperan el calor de la mañana. Lentamente, como si fuese un viejo engranaje, el mundo, perfectamente sincronizado, se pone en marcha de nuevo. Hombres y mujeres empiezan a salir de sus casas y se dirigen en grandes oleadas de carne y hueso al lugar de costumbre. Todos los animales sobre la tierra bostezan, se desperezan y, como hicieron la mañana anterior, se preparan para afrontar, cara a cara, otro día más.
Pero no es otro día más. Al medio día, cuando el estómago empieza a aguijonear por el hambre, el Sol se apagó. Clara y sencillamente se apagó. No hubo grandes resplandores como en las series de ciencia-ficción. Simplemente se apagó. Sus lenguas de fuego se extinguieron y su luz amarilla llena de vida dejó de brillar; se convirtió en una gran roca negra en medio del espacio. En ese momento todos los recién nacidos del mundo se pusieron a llorar mientras sus padres, igual que el resto de adultos del mundo, miraban incrédulos al cielo. Ahora la tierra está a oscuras y hace frío. Aunque lo intenta, la luz eléctrica no puede substituir al padre Sol y lentamente todas las plantas están muriendo. Las ciudades se han llenado de enormes abrigos que humean vapor como si fuesen chimeneas y de enjambres de animales que buscan desesperadamente el calor que proporciona la civilización. Si vas al campo puedes ver brillar todas y cada una de las estrellas del cielo compitiendo con las farolas de las ciudades. Es precioso ver las estrellas tan vigorosas pero ya no hay Luna para los enamorados. Como la eterna acompañante del Sol que era, Selene ha muerto junto al Sol. Como él, ahora es una roca fría. Los lobos siguen aullando al cielo estrellado, pero la Luna ya no está.
Alrededor del mundo, los supervivientes buscan la manera de vivir. Intentan que la vida salga flote al precio que sea. Los tristes han perdido la esperanza. “Ya no hay luz…” dicen. Pero la gran mayoría se hace la misma pregunta: “Porqué habrá muerto el Sol?” En todos los países del mundo, la gente se hace esta pregunta. Es estúpido gastar energía en encontrar la respuesta, porque no te va a devolver al Sol. Sí, es estúpido, pero todo el mundo se lo pregunta. Científicos, filósofos, matemáticos, bomberos, amas de casa, obreros… todos se hacen la misma pregunta sin respuesta. Y además hay un hecho que se repite por todo el globo. Millones y millones de gente dicen ser los culpables de la muerte del Sol.
Todos empiezan a confesar sus pecados y sus errores y afirman entre sollozos que lo que hicieron mató al Sol. Los políticos hicieron públicos todos sus trapos sucios ante los ciudadanos. Como si fueran niños pequeños dijeron que no deberían haberlo hecho pero que estaban muy arrepentidos. Miles de maridos por todo el mundo se arrodillaron ante sus mujeres y les pidieron perdón por años de insultos y golpes. Los banqueros donaron todo el dinero negro que habían robado durante toda su carrera a asociaciones benéficas. Admitieron que eso no le devolvería la vida al Sol pero que era lo único que podían hacer. Los jóvenes reconocieron ante sus parejas todas las infidelidades. Montones de hombres desconocidos se acercaron a las comisarias para entregarse, sus asesinatos habían provocado la muerte del Sol y estaban preparados para recibir su castigo. Los niños pequeños prometieron a sus mamás no volver a decir ninguna mentira ni a coger ninguna galleta más del bote de cristal, pero eso no solucionaba nada. Hubo un hombre que llorando aseguraba que todo era su culpa, que había perdido sus sueños, que los había olvidado y que se había convertido en un hombre gris, y que por todo eso, el Sol se había suicidado. Un famoso escritor de best-sellers se acercó a la puerta de un escritor amateur y le entregó un maletín lleno de dinero. Era lo único que podía hacer por haberle robado una de sus novelas, pero el pobre hombre dijo que no lo quería, que él hacía años que había perdido la fuerza para luchar por su objetivo, la publicación y que por su culpa había muerto el Sol.
Como todos estos, millones confesaron sus crímenes y sus debilidades. ¿Pero qué es lo que verdaderamente mató al Sol? Yo sé cual fue mi falta y mi condena, pero la pregunta es: ¿Qué hiciste tú?
¿Porqué habrá muerto el Sol?
Se levanta el día legañoso y cansado. Nubes blancas y grises surcan el cielo azul. Hace un momento se vio brillar demasiado débilmente la última luz de la noche. La brisa de la madrugada hace temblar a los primeros en levantarse, que esperan el calor de la mañana. Lentamente, como si fuese un viejo engranaje, el mundo, perfectamente sincronizado, se pone en marcha de nuevo. Hombres y mujeres empiezan a salir de sus casas y se dirigen en grandes oleadas de carne y hueso al lugar de costumbre. Todos los animales sobre la tierra bostezan, se desperezan y, como hicieron la mañana anterior, se preparan para afrontar, cara a cara, otro día más.
Pero no es otro día más. Al medio día, cuando el estómago empieza a aguijonear por el hambre, el Sol se apagó. Clara y sencillamente se apagó. No hubo grandes resplandores como en las series de ciencia-ficción. Simplemente se apagó. Sus lenguas de fuego se extinguieron y su luz amarilla llena de vida dejó de brillar; se convirtió en una gran roca negra en medio del espacio. En ese momento todos los recién nacidos del mundo se pusieron a llorar mientras sus padres, igual que el resto de adultos del mundo, miraban incrédulos al cielo. Ahora la tierra está a oscuras y hace frío. Aunque lo intenta, la luz eléctrica no puede substituir al padre Sol y lentamente todas las plantas están muriendo. Las ciudades se han llenado de enormes abrigos que humean vapor como si fuesen chimeneas y de enjambres de animales que buscan desesperadamente el calor que proporciona la civilización. Si vas al campo puedes ver brillar todas y cada una de las estrellas del cielo compitiendo con las farolas de las ciudades. Es precioso ver las estrellas tan vigorosas pero ya no hay Luna para los enamorados. Como la eterna acompañante del Sol que era, Selene ha muerto junto al Sol. Como él, ahora es una roca fría. Los lobos siguen aullando al cielo estrellado, pero la Luna ya no está.
Alrededor del mundo, los supervivientes buscan la manera de vivir. Intentan que la vida salga flote al precio que sea. Los tristes han perdido la esperanza. “Ya no hay luz…” dicen. Pero la gran mayoría se hace la misma pregunta: “Porqué habrá muerto el Sol?” En todos los países del mundo, la gente se hace esta pregunta. Es estúpido gastar energía en encontrar la respuesta, porque no te va a devolver al Sol. Sí, es estúpido, pero todo el mundo se lo pregunta. Científicos, filósofos, matemáticos, bomberos, amas de casa, obreros… todos se hacen la misma pregunta sin respuesta. Y además hay un hecho que se repite por todo el globo. Millones y millones de gente dicen ser los culpables de la muerte del Sol.
Todos empiezan a confesar sus pecados y sus errores y afirman entre sollozos que lo que hicieron mató al Sol. Los políticos hicieron públicos todos sus trapos sucios ante los ciudadanos. Como si fueran niños pequeños dijeron que no deberían haberlo hecho pero que estaban muy arrepentidos. Miles de maridos por todo el mundo se arrodillaron ante sus mujeres y les pidieron perdón por años de insultos y golpes. Los banqueros donaron todo el dinero negro que habían robado durante toda su carrera a asociaciones benéficas. Admitieron que eso no le devolvería la vida al Sol pero que era lo único que podían hacer. Los jóvenes reconocieron ante sus parejas todas las infidelidades. Montones de hombres desconocidos se acercaron a las comisarias para entregarse, sus asesinatos habían provocado la muerte del Sol y estaban preparados para recibir su castigo. Los niños pequeños prometieron a sus mamás no volver a decir ninguna mentira ni a coger ninguna galleta más del bote de cristal, pero eso no solucionaba nada. Hubo un hombre que llorando aseguraba que todo era su culpa, que había perdido sus sueños, que los había olvidado y que se había convertido en un hombre gris, y que por todo eso, el Sol se había suicidado. Un famoso escritor de best-sellers se acercó a la puerta de un escritor amateur y le entregó un maletín lleno de dinero. Era lo único que podía hacer por haberle robado una de sus novelas, pero el pobre hombre dijo que no lo quería, que él hacía años que había perdido la fuerza para luchar por su objetivo, la publicación y que por su culpa había muerto el Sol.
Como todos estos, millones confesaron sus crímenes y sus debilidades. ¿Pero qué es lo que verdaderamente mató al Sol? Yo sé cual fue mi falta y mi condena, pero la pregunta es: ¿Qué hiciste tú?
miércoles, 6 de octubre de 2010
Black Death: sobre la muerte y el hombre
Black Death es una muy interesante película sobre la Peste Bubónica, más conocida como Peste Negra en Inglaterra o más bien sobre las reacciones de los hombres ante la peste. La historia sigue a un grupo de guerreros que reclutan a un joven monje para que les guíe hasta una alejada aldea donde se supone que un nigromante, el supuesto causante de la plaga, está levantando a los muertos. Black Death tiene una historia sencilla que florece gracias a una buen guión, una dirección cruda y sin rellenos y a un buen trabajo actoral. Desde el primer momento, la película juega con el espectador que es incapaz de predecir si el asunto del nigromante implica elementos fantásticos o no. Más allá de estas especulaciones, de los combates a espada y de los obstáculos en el camino, Black Death trata sobre sus protagonistas, sobre su punto de vista sobre la vida, las creencias espirituales y la plaga.
A pesar de mi falta de inspiración y de la sopa de guisante que tengo por cerebro esta mañana, creedme cuando os digo que Black Death es una muy buena película. Visto que ahora mismo no doy para más, os dejo con el trailer.
A pesar de mi falta de inspiración y de la sopa de guisante que tengo por cerebro esta mañana, creedme cuando os digo que Black Death es una muy buena película. Visto que ahora mismo no doy para más, os dejo con el trailer.
martes, 5 de octubre de 2010
Mis Historias: No En Mi Parque
Creo que ya va siendo hora de colgar el cómic que hice junto a mi buen amigo Daniel Peña. Esta historia nació en Amsterdam, durante un tiempo que estube trabajando en un albergue internacional llamado Flying Pig, y en principio iba a ser un cortometraje de animación estilo Pixar, sin diálogos y con un punto más gamberro. Como los de Pixar nunca llamaron a mi puerta acabé por convertirlo en guión de cómic y tras un tiempo en producción, Peña me devolvió tres hermosas páginas con dibujitos que cuentan una de mis historias. "No en mi parque" ganó el segundo premio del 9º Certamen de Cómic de Nou Barris y me llevé a casa un buen montón de cómics como premio. Espero que os guste (las imágenes pueden tardar un poco en cargarse pero se pueden ver ampliadas haciendo click).
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lunes, 4 de octubre de 2010
How to train your Dragon: Mamá, yo quiero uno.
"How to train your Dragon" es la penúltima película de Dreamworks Animation ("Shreck Forever After" se estrenó un poco después) y yo puedo decir que la he disfrutado mucho. Supongo que en parte se debe a que los vikingos y los dragones siempre me han gustado y en esta película están combinados de manera que parece que siempre hayan ido de la mano. Dragon, es una película infantil pero aquellos adultos aficionados a la fantasía seguro que encuentran varios elementos interesantes. Ni siquiera la clásica moralina de los cuentos yanquis se hace muy pesada porque aunque se trata del clásico chico-apartado-y-diferente-consigue-integrarse-sin-renunciar-a-sus-ideas, no hay mensajes demasiado obvios ni escenas pesadas. La narración transcurre con mucho ritmo y hay muchas escenas que uno no puede evitar disfrutar. Para mí, los propios dragones, variados y divertidos, han sido un elemento clave y la aparición del gran dragon malo es una pasada.
La mejor característica para un espectador es la adaptación. Si uno sabe más o menos lo que le apetece ver y es capaz de ajustar sus expectativas, se pueden disfrutar casi todas las películas. Siempre habrá aquellas historias hechas con tan poco amor y ganas que por mucho que uno se mentalice, la película no dejará de ser una basura (Knight and Day) pero por fortuna, con "How to train your Dragon" no es el caso.
La mejor característica para un espectador es la adaptación. Si uno sabe más o menos lo que le apetece ver y es capaz de ajustar sus expectativas, se pueden disfrutar casi todas las películas. Siempre habrá aquellas historias hechas con tan poco amor y ganas que por mucho que uno se mentalice, la película no dejará de ser una basura (Knight and Day) pero por fortuna, con "How to train your Dragon" no es el caso.
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sábado, 2 de octubre de 2010
Monsters: Gran ciencia-ficción de bajo presupuesto.
Monsters es una película que recientemente ha recibido los aplausos de la crítica y el público igual que hizo Distrito 9 el año pasado. Ciertamente, las dos películas tienen abundantes similitudes, desde la trama hasta el modo de producción. Monsters fue rodada con 15.000 dólares de presupuesto, que son migajas para las producciones actuales de Hollywood, y muchísimo trabajo de post-producción y efectos visuales. La historia de Monsters sigue a un periodista encargado de escoltar a la hija del dueño de su periódico, desde Méjico hasta USA a través de la zona contaminada por una forma de vida extraterrestre que se ha adueñado de una amplia franja de ambos territorios. Como buena película de ciencia-ficción, y al igual que Distrito 9, Monsters es una parábola sobre la inmigración en primer término y sobre el hombre contra el hombre en general. Las criaturas aliénigenas, una mezcla entre un pulpo y un insecto de tamaño gigantesco, son relativamente pacíficas y sólo atacan si son molestadas o cuando pasan los aviones yanquis, presumiblemente las criaturas recuerdan los bombardeos y eso las enfada. La moraleja de la historia está muy bien diluida en la trama y sólo en un par de momentos, se hace un pelín demasiado obvia. Las localizaciones son espectaculares, llenas de edificios en ruinas, cárteles advirtiendo contra las criaturas o recordando el uso de la máscara de gas. La mayoría de los actores que aparecen en la pelñicula, a excepción de los dos protagonistas, son la propia gente del lugar y aunque en algún momento se nota que no son actores, en general hacen un gran trabajo para transmitir el sentimiento pesimista de los habitantes de una zona de guerra. Como ya he dicho muchas veces, cuando una película me deja con ganas de saber más, es una buena película; en este caso, agradecería una buena serie de televisión o de cómics que me contara toda la historia desde la llegada de esta nueva forma de vida hasta su destrucción o la nuestra pasando por la construcción del muro, su investigación y todo lo demás. Monsters es una gran película que demuestra que aún se puede hacer buen cine de género, que no te hace falta tener millones de euros, ni insultar la inteligencia del espectador.
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viernes, 1 de octubre de 2010
Los mundos de Aldebarán, ciclo 1: Aldebarán
Aldebarán es un cómic de ciencia-ficción que incluye muchos elementos de otros géneros y toca una amplia variedad de temas. Aldebarán es un mundo muy lejos de la Tierra colonizado por los terrestres hace muchos años y rápidamente olvidada. Como colonia de forzada independencia, sus nuevos habitantes forman una sociedad parecida a la de hoy en día en la que gobierna un régimen despótico inspirado por 1984 y otras obras del estilo. Como planeta aliénigena que es, en Aldebarán viven una gran cantidad de animales fantásticos que Leo ha creado con gran originalidad. La historia empieza con mucha sencillez y se desarrolla a buen ritmo mientras va creciendo poco a poco, abarcando más personajes, localizaciones y tramas. En general, Aldebarán usa el punto de vista del personaje protagonista a través de los muchos años que dura su increíble aventura. Por desgracia, el desarrollo de este personaje se limita casi exclusivamente a sus relaciones emocionales y para mi, ése es el peor defecto de Aldebarán. En cambio, la trama principal es tan original como las muchas formas del fabuloso animal que es su núcleo. Esta bestia sin igual destruye el poblado del joven protagonista y éste, en su búsqueda por entender qué ha pasado descubrirá que el animal es aún más maravilloso de lo que parecía y luchará por evitar que el despótico gobierno de Aldebarán se haga con él. El dibujo de Leo está lejos de ser espectacular pero cumple perfectamente con su cometido, la composición es sencilla pero fluída, los personajes son perfectamente reconocibles y hay ciertas viñetas que merecían haber sido splash-page. Aldebarán es un complejo cómic de ciencia-ficción, muy accesible y entretenido. Queda recomendado.
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