Northlanders es una serie de Vertigo que, como muchas otras, ya ha sido condenada por la falta de lectores. Brian Wood, su creador, guionista y máximo responsable ha confirmado la cancelación de la serie en el número 50, es decir, probablemente en el tomo 7. Siempre es triste ver marchar a una serie Vertigo pero honestamente, Nothlanders no ha llegado a las cuotas de calidad que se esperaba y Metal, el quinto tomo de la colección, no es una excepción.
Este tomo incluye tres historias: dos historias cortas y autoconclusivas al principio y final del cómic más la historia central que da nombre al volúmen. Las dos historias cortas no están mal para lo que son aunque tampoco consiguen resultar espectaculares ni especialmente emotivas en su desarrollo. La primera cuenta la historia de un vikingo enajenado que lleva a la tripulación de su barco hasta las costas de Groenlandia y la segunda trata de un eremita que encuentra el cadáver de una joven en el hielo e intenta desentrañar el misterio de su muerte.
La historia central del quinto tomo de Northlanders trata sobre la invasión cristiana en terreno vikingo. Un herrero con un profundo odio hacia los cristianos decide iniciar una sangrienta campaña para expulsar a los cristianos de su tierra junto a una joven que rescata de sus garras. Mi mayor problema con Metal es la falta de claridad en algunas de sus escenas aunque es muy posible que se trate de una elección deliberada para provocar una sensación de confusión y crear un ambiente onírico que encaja perfectamente con la recta final del relato. Aún así, no es este detalle el que menoscaba el cómic sino la falta de impacto y fuerza en todas las partes de la historia. No sabría identificar los elementos singulares que fallan o que no funcionan correctamente pero la sensación global que he tenido tras leer este cómic es que pasa sin pena ni gloria.
viernes, 30 de septiembre de 2011
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Terra Nova: gran presupuesto y pocas ambiciones
Cuando los periodistas les preguntan a los productores de Terra Nova, una nueva serie de la FOX apadrinada por Steven Spielberg, por su histórico presupuesto (más de 10 millones por el piloto y unos 4 por cada capítulo extra) ellos responden orgullosos que Terra Nova es una serie muy ambiciosa. Bueno, tras ver el episodio doble que hace las veces de piloto puedo decir sin miedo a equivocarme que Terra Nova no es una serie ambiciosa.
El argumento gira sitúa a la familia protagonista en un futuro un tanto distópico en el que la atmósfera terrestre es irrespirable y donde los humanos, limitados a dos hijos por familia (¿a qué no adivinais cuantos tienen los protas?), usan respiradores para andar por la calle. La única salvación es un agujero de gusano que lleva directamente al periodo cretácico de una linea temporal paralela, usease los juguetes preferidos de Spielberg, dinosaurios. Allí un grupo de afortunados tiene como misión crear un nuevo futuro para la raza humana. Para colmo, Terra Nova, así es como se llama el asentamiento, no está libre de problemas y misterios por si los dinosaurios no fueran suficientes. Como punto de partida para una serie de ciencia-ficción, la idea no está mal; no se trata de una gran originalidad pues ahí tenemos a Outcasts, por ejemplo, pero mezclar a humanos y dinosaurios siempre es divertido.El problema llega con la ejecución de la idea.
A excepción de los efectos visuales, que sin ser una gran maravilla abundan de manera excepcional, todo el resto de esta gran producción es estándar tirando a mediocre. Sin meternos en profundidad en todos los detalles, las dos partes que a mi más me interesan, fracasan estrepitosamente: el tratamiento de trama y personajes. Las tramas del episodio piloto son previsibles, decepcionantes y forzadas. Los guionistas usan los típicos recursos para llevar a los personajes por el camino que les interesa de una forma totalmente artifiial. Nada más empezar, al padre protagonista lo encierran por resistirse a la ley y al cabo de unos minutos se escapa sin que veamos ni cómo lo hace, sin saber ni un detalle del plan (perdón, sí sabemos algo, utiliza un cutter-laser) ni nada por el estilo: el tipo está en prisión, su mujer le visita y le pasa el cutter, siguiente plano, ya ha escapado.
Los personajes, igual que las tramas, son arquetípicos a más no poder. Los padres son gente hábil, inteligente y capaz, el hijo es un rebelde que culpa a su padre, la hija es la lista de la clase y a la niña pequeña le gusta escaparse y acercarse a los dinosaurios. El resto del personaje del plantel no presenta ningún elemento interesante, a excepción quizá del jefe del asentamiento, el comandante Taylor, interpretado por el Stephen Lang de Avatar. Taylor fue el primer expedicionario en llegar a Terra Nova y evidentemente es la clave para entender los misterios que conformarán el arco general de la primera temporada. Probablemente con la intención de echar toda la carne en el asador, ya en el piloto se da al espectador mucha información sobre estos grandes misterios y me pregunto qué tendrán los guionistas pensado para el largo plazo.
Terra Nova tiene todos muchos elementos para enganchar a su audiencia a pesar de no tener el mejor de ellos, la calidad. Habrá que ver si la propaganda da sus frutos y Terra Nova triunfa. Mientras tanto, sólo por el género, los misterios y la pequeña posibilidad de que Terra Nova alce el vuelo, seguiré mirándola y ya os contaré.
El argumento gira sitúa a la familia protagonista en un futuro un tanto distópico en el que la atmósfera terrestre es irrespirable y donde los humanos, limitados a dos hijos por familia (¿a qué no adivinais cuantos tienen los protas?), usan respiradores para andar por la calle. La única salvación es un agujero de gusano que lleva directamente al periodo cretácico de una linea temporal paralela, usease los juguetes preferidos de Spielberg, dinosaurios. Allí un grupo de afortunados tiene como misión crear un nuevo futuro para la raza humana. Para colmo, Terra Nova, así es como se llama el asentamiento, no está libre de problemas y misterios por si los dinosaurios no fueran suficientes. Como punto de partida para una serie de ciencia-ficción, la idea no está mal; no se trata de una gran originalidad pues ahí tenemos a Outcasts, por ejemplo, pero mezclar a humanos y dinosaurios siempre es divertido.El problema llega con la ejecución de la idea.
A excepción de los efectos visuales, que sin ser una gran maravilla abundan de manera excepcional, todo el resto de esta gran producción es estándar tirando a mediocre. Sin meternos en profundidad en todos los detalles, las dos partes que a mi más me interesan, fracasan estrepitosamente: el tratamiento de trama y personajes. Las tramas del episodio piloto son previsibles, decepcionantes y forzadas. Los guionistas usan los típicos recursos para llevar a los personajes por el camino que les interesa de una forma totalmente artifiial. Nada más empezar, al padre protagonista lo encierran por resistirse a la ley y al cabo de unos minutos se escapa sin que veamos ni cómo lo hace, sin saber ni un detalle del plan (perdón, sí sabemos algo, utiliza un cutter-laser) ni nada por el estilo: el tipo está en prisión, su mujer le visita y le pasa el cutter, siguiente plano, ya ha escapado.
Los personajes, igual que las tramas, son arquetípicos a más no poder. Los padres son gente hábil, inteligente y capaz, el hijo es un rebelde que culpa a su padre, la hija es la lista de la clase y a la niña pequeña le gusta escaparse y acercarse a los dinosaurios. El resto del personaje del plantel no presenta ningún elemento interesante, a excepción quizá del jefe del asentamiento, el comandante Taylor, interpretado por el Stephen Lang de Avatar. Taylor fue el primer expedicionario en llegar a Terra Nova y evidentemente es la clave para entender los misterios que conformarán el arco general de la primera temporada. Probablemente con la intención de echar toda la carne en el asador, ya en el piloto se da al espectador mucha información sobre estos grandes misterios y me pregunto qué tendrán los guionistas pensado para el largo plazo.
Terra Nova tiene todos muchos elementos para enganchar a su audiencia a pesar de no tener el mejor de ellos, la calidad. Habrá que ver si la propaganda da sus frutos y Terra Nova triunfa. Mientras tanto, sólo por el género, los misterios y la pequeña posibilidad de que Terra Nova alce el vuelo, seguiré mirándola y ya os contaré.
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martes, 27 de septiembre de 2011
Los matices de la pureza: Parte 2
Hace una semana escribí un artículo en el que intentaba discernir cuales eran los elementos que diferenciaban a aquellas grandes series que aparentemente son inmejorables en todos y cada uno de sus aspectos. Ayer se estrenó la segunda temporada de Boardwalk Empire en los USA y a pesar del gran Buscemi, del sello HBO y del gran trabajo del equipo de producción y dirección de arte, la serie apadrinada por Scorsese no consigue generar llegar donde ha llegado The Wire, The Soprano o más recientemente Breaking Bad. ¿Porqué?
Pues la verdad es que no lo sé. En principio, Boardwalk Empire tiene todos los ingredientes necesarios para ser una serie Top pero, al menos para mí, no lo es. Me resulta curioso y como aprendiz de guionista me gustaria mucho descubrir qué falla, qué sobra o qué falta para que Boardwalk Empire funciona tan bien como Six Feet Under o The Shield. No sé, quizá es la ambientación, todo el asunto de la ley seca ha sido visitado varias veces en distintas películas pero me cuesta creer que se sólo cosa de la ambientación. Díria que se trata, al menos un poco, de los personajes. Sigo sin poder identificar cual es el problema de los personajes en Boardwalk Empire pero una vocecita me dice que ahí está la clave. ¿Son fríos, díficiles de empatizar? ¿Poco originales? Yo seguiré pensando en ello, si a alguno de vosotros le pasa como a mí y tiene alguna respuesta, no dudes en comentarlo, ¡que esto me reconcome!
Pues la verdad es que no lo sé. En principio, Boardwalk Empire tiene todos los ingredientes necesarios para ser una serie Top pero, al menos para mí, no lo es. Me resulta curioso y como aprendiz de guionista me gustaria mucho descubrir qué falla, qué sobra o qué falta para que Boardwalk Empire funciona tan bien como Six Feet Under o The Shield. No sé, quizá es la ambientación, todo el asunto de la ley seca ha sido visitado varias veces en distintas películas pero me cuesta creer que se sólo cosa de la ambientación. Díria que se trata, al menos un poco, de los personajes. Sigo sin poder identificar cual es el problema de los personajes en Boardwalk Empire pero una vocecita me dice que ahí está la clave. ¿Son fríos, díficiles de empatizar? ¿Poco originales? Yo seguiré pensando en ello, si a alguno de vosotros le pasa como a mí y tiene alguna respuesta, no dudes en comentarlo, ¡que esto me reconcome!
lunes, 26 de septiembre de 2011
Ex Machina: Fin de Mandato
¿Destino o casualidad? Hace 362 días (1 año menos 2 días) escribía un artículo sobre Ex Machina, el cómic de Brian K. Vaughan y hoy voy a escribir otro artículo dedicado especialmente al tomo final de esta curiosa serie: Fin de Mandato. Antes de meterle mano a la conclusión de Ex Machina, no quiero dejar pasar la oportunidad de elogiar esta fantástica serie y su original premisa. Cierto es también que la serie del Sr. Vaughan no es perfecta y que, en general, ha sufrido de una dislocación de sus tramas superheroicas con las puramente políticas. No tengo muchos marcos de referencia para opinar sobre tramas políticas pero Ex Machina también me ha dado la sensación de falta de profundización. Aún así, conseguir que resulte interesante leer sobre los problemas del ayuntamiento de Nueva York cuando tu personaje principal es un tipo que puede hablar con las máquinas no carece de mérito.
Fin de Mandato sufre un poco de esa dislocación que comentaba anteriormente cuando Hundred y su segundo mantienen discusiones sobre el debate anti-abortista y las pastillas del día después mientras que el lector está esperando aprender más sobre el origen de los poderes de Mitchell, verdadero y gran enigma de toda la serie. Por desgracia, este tomo no ofrece todas las respuestas que esperaba; y digo por desgracia porque se trata del último tomo de la serie, todo lo que ya no se nos cuenta jamás será contado. No os equivoquéis, Ex Machina tiene un final definitivo pero la mitología global de la serie ha sido tratada muy sutilmente y con mucho secretismo de manera que ahora, al final de este sendero, desearía conocer más detalles de esos que Vaughan tiene en su mente pero que no ha acabado de volcar en el cómic, para no saturar probablemente y para dejar un aura de misterio que muchos lectores agradecerán. Yo no lo agradezco pues mi avidez me deja con hambre si el autor no me cuenta todos y cada uno de los secretos de su historia.
Ex-Machina es una obra sólida y curiosa dentro de un panorama conformista y poco dado a arriesgar así que todos los que estéis hartos de tanto superhéroe con los calzoncillos por fuera deberíais darle una oportunidad.
FADE TO BLACK...
Fin de Mandato sufre un poco de esa dislocación que comentaba anteriormente cuando Hundred y su segundo mantienen discusiones sobre el debate anti-abortista y las pastillas del día después mientras que el lector está esperando aprender más sobre el origen de los poderes de Mitchell, verdadero y gran enigma de toda la serie. Por desgracia, este tomo no ofrece todas las respuestas que esperaba; y digo por desgracia porque se trata del último tomo de la serie, todo lo que ya no se nos cuenta jamás será contado. No os equivoquéis, Ex Machina tiene un final definitivo pero la mitología global de la serie ha sido tratada muy sutilmente y con mucho secretismo de manera que ahora, al final de este sendero, desearía conocer más detalles de esos que Vaughan tiene en su mente pero que no ha acabado de volcar en el cómic, para no saturar probablemente y para dejar un aura de misterio que muchos lectores agradecerán. Yo no lo agradezco pues mi avidez me deja con hambre si el autor no me cuenta todos y cada uno de los secretos de su historia.
Ex-Machina es una obra sólida y curiosa dentro de un panorama conformista y poco dado a arriesgar así que todos los que estéis hartos de tanto superhéroe con los calzoncillos por fuera deberíais darle una oportunidad.
FADE TO BLACK...
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viernes, 23 de septiembre de 2011
Deus Ex: Human Revolution o cuando la narrativa falla
Deus Ex: Human Revolution es un mix entre FPS y juego de rol, heredero de una aclamada saga y que a pesar de cosechar un buen éxito de ventas y crítica no ha conseguido llegar donde prometía. Antes de meterme en harina, os contaré que hace años tuve el inmenso placer de jugar a los dos Deux Ex anteriores. Ambos, sobretodo el primero, me sorprendieron por esa mezcla de géneros tan cohesionada y expansiva en la que, como en los mejores juegos, las historias más apasionantes las contabas tú mediante las cosas que te sucedían en pantalla, en vez de a través de secuencias cinemáticas o encuentros scriptados.
La jugabilidad de DE:HR se centra alrededor del FPS con toques de sigilo. Controlas a Adam Jensen en primera persona aunque la vista cambia a tercera pesona cada vez que te pones a cubierto, mecánica fundamental para enteder el estilo del juego. Además de la acción, DE:HR contiene un mini-juego para hackear que no está mal del todo y un muy buen sistema de diálogo con PNJ. Estos tres sistemas funcionan muy bien y crean una jugabilidad global interesante y divertida de jugar.
El aspecto artítico del juego está también muy cuidado y documentado, cada escenario tiene su propia paleta de colores así como una clara inspiración "neo-renacentista" muy detallada. Todos los medios han coincidido en aplaudir el gran trabajo de diseño que ha realizado Eidos Montreal pero yo, personalmente, encuentro que a diferencia del Fallout 3, los escenarios fallan en contar una historia concreta a través de sus detalles visuales. Además, mis gustos derivan más hacia los escenarios abiertos y no disfruto tanto de la combinación de calle, pasillo, sala tan propia de las consolas.
Por desgracia, la parte que más me ha decepcionado es una parte fundamental en cualquier juego: la narrativa. DE:HR gira alrededor de una nueva tecnología en el campo de las prótesis que permiten aumentar las capacidades de los seres humanos y de las conspiraciones que se traen entre manos las corporaciones que controlan dicha tecnología. La trama, atractiva en apariencia, cae en los tópicos previsibles de la ciencia-ficción sin molestarse en reforzar los conflictos morales que inicialmente presentan. A pesar de la inclusión de algún que otro personaje atractivo, la mayoría son bastante planos y similares entre sí aunque el peor del todos es el protagonista, que esgrime una voz monotono incapaz de emocionarse, ni siquiera cuando descubre que su amada está viva.
Esta crítica puede parecer un tanto dura y quizá no la diversión que cualquier jugón obtendrá con Deus Ex 3 pero admito a que se debe a unas altas expectativas que no han acabado de cumplirse a pesar de la calidad de este juego.
La jugabilidad de DE:HR se centra alrededor del FPS con toques de sigilo. Controlas a Adam Jensen en primera persona aunque la vista cambia a tercera pesona cada vez que te pones a cubierto, mecánica fundamental para enteder el estilo del juego. Además de la acción, DE:HR contiene un mini-juego para hackear que no está mal del todo y un muy buen sistema de diálogo con PNJ. Estos tres sistemas funcionan muy bien y crean una jugabilidad global interesante y divertida de jugar.
El aspecto artítico del juego está también muy cuidado y documentado, cada escenario tiene su propia paleta de colores así como una clara inspiración "neo-renacentista" muy detallada. Todos los medios han coincidido en aplaudir el gran trabajo de diseño que ha realizado Eidos Montreal pero yo, personalmente, encuentro que a diferencia del Fallout 3, los escenarios fallan en contar una historia concreta a través de sus detalles visuales. Además, mis gustos derivan más hacia los escenarios abiertos y no disfruto tanto de la combinación de calle, pasillo, sala tan propia de las consolas.
Por desgracia, la parte que más me ha decepcionado es una parte fundamental en cualquier juego: la narrativa. DE:HR gira alrededor de una nueva tecnología en el campo de las prótesis que permiten aumentar las capacidades de los seres humanos y de las conspiraciones que se traen entre manos las corporaciones que controlan dicha tecnología. La trama, atractiva en apariencia, cae en los tópicos previsibles de la ciencia-ficción sin molestarse en reforzar los conflictos morales que inicialmente presentan. A pesar de la inclusión de algún que otro personaje atractivo, la mayoría son bastante planos y similares entre sí aunque el peor del todos es el protagonista, que esgrime una voz monotono incapaz de emocionarse, ni siquiera cuando descubre que su amada está viva.
Esta crítica puede parecer un tanto dura y quizá no la diversión que cualquier jugón obtendrá con Deus Ex 3 pero admito a que se debe a unas altas expectativas que no han acabado de cumplirse a pesar de la calidad de este juego.
jueves, 22 de septiembre de 2011
OT: La estupidización
Navegando por ahí me he encontrado con una antigua polémica generada a cuento de unos tweeters supuestamente ofensivos del pujante director Nacho Vigalondo. En este artículo encontraréis toda la información necesaria para haceros una idea detallada de la historia pero más o menos se resume así: Vigalondo, de espiritu investigador, se pone a hacer chistes que calificaríamos de humor negro, incluyendo uno sobre el holocausto. Enseguida se arma un cristo de no veas y le empiezan a llover los insultos, amenazas y demás. Toda esta historia no es más que otro lamentable episodio en el bestseller de "Tonterías sin importancia sacadas de quicio". Por si fuera poco, a los individuos aburridos deseosos de entrar en cólera por la enorme afrenta a sus sagradas creencias se suman los medios de comunicación, ansiosos de capitalizar el asunto y convertirlo en noticia para mayor gloria de la ciencia del absurdo. Mi mala memoria no me permite recordar otros capítulos semejantes aunque sé a ciencia cierta que haberlos, haylos. El artículo que he enlazado un poco más arriba da una sucinta explicación a este fenómeno tan de moda y la causa que propone es:
La estupidización de la sociedad. Una enfermedad que consiste en que, poco a poco, en este país, la gente se comporta como si estuviera en un plató de Sálvame. Tienen una necesidad constante de gritar y sentirse ofendido para ver si montando gresca, le llaman para programas y cobra más.Este párrafo, con el que estoy totalmente de acuerdo (y que a veces exagero (o no) con un "Un apocalipsis zombi es lo que necesitanmos"), me ha hecho pensar en el futuro de la raza. Si como sociedad, somos cada vez más estúpidos, irracionales y fáciles de manipular, ¿Qué será de nosotros? Para aquellos que quieran contemplar uno de los posibles futuros: Idiocracy
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Martin o cualquier tiempo pasado fue mejor
Muy a menudo, al ver una película viejuna, anterior al 1990, me viene a la cabeza el famoso verso de Manrique que preside este artículo. La nitidez de aquellos tiempos remotos no se puede comparar a la claridad actual de las películas rodadas en Imax, tampoco es justo poner los efectos especiales de entonces junto a las maravillas técnicas que generan los maestros del CGI. Pero, ¿qué más da todo eso cuando una película del 1978 rodada con una mísera fracción de lo que cuesta cualquier blockbuster les supera en alma y corazón?
Martin, del maestro Romero, es la incursión personal de un director obsesionado con darle la vuelta al cine de terror en el sobreexplotado mundo de los vampiros. El maestro crea una atmósfera onírica y tensa en la que incluso las secuencias más surreales extienden sus tentáculos de terror hasta el espectador. El gran misterio de la película no es descubrir quién es el vampiro o si los buenos conseguirán matarlo a tiempo; para empezar, en Martin no hay buenos y el misterio consiste en descubrir si el protagonista es un vampiro o sólo un desequilibrado psicópata más. La magia, el toque de calidad, la gracia de la película está en la manera que tiene Romero de abordar la cuestión, centrándose en los conflictos emocionales y las rarezas del protagonista en vez de en sus particularidades vampíricas.
Resumiendo, Martin es una película realizada con verdadero amor y pasión para con la idea a ejecutar y eso se nota en todos y cada uno de los planos. Es cierto que los espectadores actuales pueden no estar acostumbrados a un ritmo un tanto distinto pero si te resistes a ver esta película, sea la que sea la razón que esgrimas, te estás haciendo un flaco favor.
Martin, del maestro Romero, es la incursión personal de un director obsesionado con darle la vuelta al cine de terror en el sobreexplotado mundo de los vampiros. El maestro crea una atmósfera onírica y tensa en la que incluso las secuencias más surreales extienden sus tentáculos de terror hasta el espectador. El gran misterio de la película no es descubrir quién es el vampiro o si los buenos conseguirán matarlo a tiempo; para empezar, en Martin no hay buenos y el misterio consiste en descubrir si el protagonista es un vampiro o sólo un desequilibrado psicópata más. La magia, el toque de calidad, la gracia de la película está en la manera que tiene Romero de abordar la cuestión, centrándose en los conflictos emocionales y las rarezas del protagonista en vez de en sus particularidades vampíricas.
Resumiendo, Martin es una película realizada con verdadero amor y pasión para con la idea a ejecutar y eso se nota en todos y cada uno de los planos. Es cierto que los espectadores actuales pueden no estar acostumbrados a un ritmo un tanto distinto pero si te resistes a ver esta película, sea la que sea la razón que esgrimas, te estás haciendo un flaco favor.
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